Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 5 de abril de 2011

Zozobra

Muy lentamente, casi con parsimonia, se fue cerrando el cielo, negro, sobre sus cabezas; mientras el agua sobre la que yacía, más que navegaba, su bajel, permanecía quieta, inmóvil, como un francotirador a la espera de la señal para apretar el gatillo.
Pasaban los minutos, las nubes amenazaban una terrible tormenta, pero no caía una sola gota. Entonces, y aunque no soplaba viento alguno, la quietud produjo esperanza en los tres tripulantes de la nave, pensaron que el cielo podía abrir en cualquier momento sin haber descargado el agua contenida. Pero los minutos seguían andando cada vez a paso más lento, desesperantemente lento, el tiempo de espera se hacía eterno y las nubes parecían estar cada vez más bajas y más oscuras, por la pesada carga que aparentaban soportar, estaban como atiborradas de muerte, amenazantes. Después de lo que pareció ser un largo tiempo de estática espera, tiempo que ninguno contó pero que rodó lento y pesado sobre sus tímidos atisbos de esperanza extinguiéndolos inexorablemente; de repente los tres dejaron de rezar a los dioses para que el sol se hiciera presente; como en una macabra coreografía cayeron de rodillas empujados por el peso de la desolación, miraron hacia arriba, y con las lagrimas incontenidas mojando sus rostros imploraron al firmamento, sólo una cosa, inmediatez en su castigo.

Me pasé por un día de publicación, pero como nadie había publicado desde el 3, espero que pueda pasar.

5 comentarios:

Patricia dijo...

La zozobra mantenida puede llegar a ser peor el hecho temido.
Siempre recuerdo una frase que leí por algún lado: 'había esperado tanto, y tan angustiosomante, que parte de mi muerte ya estaba cumplida.'

Un abrazo David

carlos de la parra dijo...

Excelente .
Ilustra claramente como a la mayoría de nuestros sufrimientos podemos evitarlos con no darles cabida en nuestra mente.

Anita Dinamita dijo...

Un micro pesado, en el que estás deseando que por fin pase lo que tenga que pasar y se quite el peso de las nubes. Todo eso se siente al leer
Abrazos

Maite dijo...

Desde luego, David, no hay peor castigo que la propia zozobra de no saber. Un abrazo.

David Figueroa dijo...

Patricia, Carlos, Ana y Maite, gracias por los comentarios.

Este micro lo escribí en la oficina, cuando estábamos inmersos en una época de incertidumbre, esperando a que nos dijeran si ganábamos o perdíamos un concurso del que dependía gran parte del futuro de la empresa. Después de varios meses, nos enteramos del mal resultado, después llegó el paro.

Abrazos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.