Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 16 de abril de 2011

Dormidos...

La misma historia de todos los días luchando con el sueño, pero ¿qué podía hacer?… tomarse otro café bien cargadito, mientras esperaba el autobús y ojeaba la prensa del día…
Todo igual que el día anterior, la contaminación… bla… bla… bla…

Tomó el bus sin prestar demasiada atención al entorno. Circulaban menos coches pero, la gasolina cada vez estaba más cara y, en época de crisis, se hace conveniente el uso del transporte público. Con el periódico en las manos notó que cabeceaba. Cerró la prensa, se sacó un chicle del bolsillo y observó la ciudad, que empezaba a despertarse. Atribuyó la modorra a la copiosa cena que le preparó su esposa la noche anterior.


Su compañera de asiento acababa de posar la cabeza en su hombro. No era una insinuación de la señora; es que estaba completamente dormida. La apartó y mirando a su alrededor, delante y detrás, en todos los asientos, ¡en todos!, absolutamente en todos,  los viajeros estaban dormidos. 

Ahora se fijó en los coches que circulaban por la vía. Aquí, uno parado en mitad de un cruce... Más adelante otro que iba a detenerse... Una moto tirada en el suelo con el conductor a su lado, profundamente dormido... 

El nerviosismo le hizo levantarse del asiento como un resorte pensando que algo muy extraño estaba pasando. No era una situación normal. ¿Qué era lo que sucedía?... intentó atar cabos... ¿sería la nube de contaminación de la que informaron los noticiarios?... ¿una nube tóxica?... ¿quizás, un ataque terrorista?...

Se dirigió al conductor, corriendo por el pasillo, para avisarle de lo que ocurría, pero... ¡fue demasiado tarde!….  
Éste, ya había sucumbido al abrazo de Morfeo, y el autobús con todos los viajeros, acababa de salirse de la carretera... precipitándose por un barranco…

9 comentarios:

Javier Domingo dijo...

Es algo parecido a lo que actualmente vivimos: una carencia de valores que nos conduce a nuestra propia destrucción

Un saludo,

Sandra Montelpare dijo...

Ya lo estamos vivendo, todos dormidos! Excelente micro, Towanda. Me encantó!

MA dijo...

Viajar es un placer...
Muy original.

Sara NY dijo...

Curioso micro. Me recuerda a la serie Flash Forward ¿te has inspirado en ella?

Andri Alba dijo...

Ay a quienes los viajes les dan un sueño. Yo casi siempre permanezco alerta. Pero tu visión va más allá. Noto que tu perspectiva va similar a esa de ciegos guiados por ciegos, si un ciego guía a otro ciego, los dos caen al barranco. Muy buen relato.

Un abrazo desde Rep. Dominicana,

Andri

carlos de la parra dijo...

Me llevaste prendido de tu relato pero me dolió el desenlace fatalista. Será que siento que como cuentistas somos una especie de todopoderosos del desenlace y me duele cuando sacamos a luz nuestra destructividad; y me hago receptor de la primera piedra pues me he dejado llevar más de una vez por tomar la salida del final trágico, aunque meditando en las palabras de la poeta Maya Angelou, busco tener en cuenta la sentencia que nos dicta con su frase "las palabras son cosas".
Me hubiese encantado ver al protagonista de tu cuento tomar el mando del autobús que se había quedado detenido en un semáforo por culpa del chofer dormido y llevarse a todos los pasajeros a un destino de miles de kilómetros alejados de donde iban para enseñarles a no dormirse porque todos lo hicieron.
No lo tomes como que escribo en tu cuaderno, solamente aporto un vistazo a un posible final a un grandioso cuento, del cual todo el crédito es tuyo. Bravo.

Towanda dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios.
Reconozco que el final que le dí es catastrofista (como apunta Carlos. ¡Gracias!).
Me encanta que aportéis y opinéis sobre lo que a cada cual le parezca...
Ya publiqué este relato en mi blog (un poco más largo) y a mis lectores les pareció que debía hacerle una segunda parte... La estoy pensando, así que Carlos, gracias por mostrarme tu idea para remediar ese final de destrucción.

Un abrazo a todos.

Puri dijo...

Me gustó Towanda, cuando el sueño se convierte en pesadilla...

Towanda dijo...

Gracias Puri. Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.