Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 17 de abril de 2011

Una más.


Que ella no era su preferida ya hacía mucho que lo sabía, y más después del tiempo que llevaba padeciendo sus torturas. Era ver unas tijeras, la cinta aislante o el pegamento y se ponía a temblar... podía llegar a hacer barbaridades con esas cosas. Nunca se acostumbró a los tijeretazos en el pelo sin más, a la cinta aislante en su boca, en sus brazos, sus piernas...
Cuando se creyó olvidada y en parte afortunada, vino lo peor... un día sin más se presentó y sin mediar palabra, la decapitó para más tarde tirar cabeza y cuerpo por separado entre los restos de otros muchos que también habían sufrido en silencio... en aquél foso oscuro, ese pequeño cementerio que tenía un pequeño cartelito indicando con letras de colores;

" Mi cajón de los juguetes, sólo mio. Andrea".


su

5 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Me quedé un rato mirando fijamente éste interesante cuento que puede interpretarse como una versión femenina de la niñez de Jack el destripador.
Bravo.

MA dijo...

Muy, muy espeluznante. Me ha gustado.

Sergio dijo...

Leche!, en esta ocasión al que no le llegaba el cuello a la camisa era a mí.
(Crimen) Perfecto!

dale calor dijo...

miedo da, que nadie tenga que sufrir locuras de ningún tipo.

saludos

http://dalecalor.blogspot.com

Puri dijo...

¡Vaya con la niña! Eso es tener cariño a los juguetes...

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.