Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 29 de abril de 2011

Ultrashow

Algo fuera de lo común estaba pasando en casa de Raquel González. A veces los muebles cambiaban de sitio, se oían voces y el ambiente se cargaba sin motivo aparente. Y ella se sentía observada. Muy observada. Las cosas llegaron a tal punto que decidió contratar los servicios de un parapsicólogo que obtuvo rápidamente unos resultados sorprendentes. Aquel tipo le invitó a escuchar varias psicofonías que había registrado en lugares determinados de la vivienda y, al oírlas, Raquel tuvo que darle la razón en que aquello eran risas. Clarísimas. Risas enlatadas. Como las que se utilizan en las comedias que ponen en televisión. Lo que Raquel González no sabía, es que en el más allá era un auténtico fenómeno de masas a raíz del programa que se grababa con público todos los lunes en su casa y del que ella era la estrella principal. Una celebridad en un plano que ni siquiera tenía claro que existiera. No se lo habría imaginado nunca, pero los espíritus de los muertos se partían de risa con sus intervenciones.

9 comentarios:

Rosa dijo...

¡Lo que nos faltaba! Realitis hasta en el más alla.
Muy bueno.

carlos de la parra dijo...

Un super cuento.
Igualmente debe haber Dioses y espectadores de otras dimensiones para quienes resultamos ser de le más entretenido.

Luisa Hurtado González dijo...

Una cosa es presentarse a un reality y otra cosa es "ser" uno, como propones, sin que nadie te haya pedido permiso.
Qué horror, no veo escapatoria posible. Espero que los del más allá no lean este micro, no sea que les de ideas.
Puf...

budoson dijo...

Muchas gracias a todos. Bueno, en realid no es un reality al 100%, es una comedia en que la que ella no sabe que aparece. Seguramente haya otros actores espirituales que no puede ver.

Sandra Montelpare dijo...

Me he quedado clavada en el "Muy observada." y en los espíritus partidos de risa. Y Raquel, ahí más frágil que nunca. Excelente contraste has creado, Budoson!

Puck dijo...

jajaja me encanta, quien sabe, cualquier día le invitan a un tolkshow para que cuente su verdadera historia y conoce a los espíritus jejeje
saludillos

Adivín Serafín dijo...

Y Raquel González sin cobrar derechos de autor en la SGAE.

Blogsaludos

Kum* dijo...

Tronchante, budoson. Una idea genial.

Javier Domingo dijo...

Muy bueno
un saludo,

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.