Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 10 de abril de 2011

EPIFANÍA.

Al huir con el botín del asalto al banco se vió cercado por las fuerzas de la ley en el callejón.
Sonriendo y poseído por un éxtasis de furia dió la cara a sus opositores y metralleta en mano abrió fuego y puso a todos a correr, pero ellos eran tantos que ni cuenta se dió del francotirador que le dió en el estómago
doblándolo de dolor y de agonía.
Murió orgulloso de haber caído como un valiente y redimió su conciencia de todos los años que pasó robando legalmente como banquero.

8 comentarios:

Belén Lorenzo dijo...

Me recordó a la fábula del escorpión y la tortuga: a pesar de que el escorpión le asegura que no le hará nada, acaba haciéndole daño porque es algo que va en su naturaleza... Todos tenemos tendencias innatas, y buscamos formas de justificarla.
Un abrazo.

Torcuato dijo...

Como siempre, Carlos, la originalidad en tus textos es notoria. El final, es la guinda.
Abrazos.

Patricia dijo...

Gran giro final!
Un abrazo

Sandra Montelpare dijo...

muy buen cierre, acorde al título Clap clap clap!!

Towanda dijo...

¡Vaya final!, felicidades porque eres buenísimo.
un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Gracias amigos por el estímulo de tan amables comentarios.
Ojalá y llegue el día en que se disuelvan las complicidades entre los gobiernos y la sarta de rateros con licencia que moldean las leyes a su antojo para vampirear a la población indefensa.

Artistalight dijo...

Fina ironía de un gentil caballero, siempre me encantan sus escritos Carlos :)

Yun Rodríguez dijo...

La franqueza antes que la honestidad, ¡me gusta!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.