Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 14 de abril de 2011

El planeta de las hormigas

Aquel planeta estaba habitado por hormigas gigantes con forma humanoide. Les gustaba hacer picnic los soleados días festivos. Sentadas encima de las montañas de la gran cordillera, con sus patas traseras colgando, comían los ricos bocadillos preparados por mama hormiga. “Comes como un cerdo” Increpaba esta a uno de sus retoños que masticaba con la boca abierta dejando caer migajitas de pan y trocitos de queso. Mientras, abajo, hileras de humanos se aprovechaban de esta situación.

Torcuato González Toval

10 comentarios:

Sandra Montelpare dijo...

me encantó esta inverasiónde roles! Geniall, Torcuato!!

Mónica Ortelli dijo...

Se dio vuelta la tortilla. Mientras no se les dé por comer humanos...
Muy buen micro, me encantó, Torcuato.
Abrazo.

Sucede dijo...

Así estamos a veces... comiendo las migajas de los demás... Buen reverso del mundo.
Un abrazo!!!

Luisa Hurtado González dijo...

Si el queso estaba bueno..........

Andri Alba dijo...

Muy bueno.

Sergio dijo...

Je, je, no está mal... y viene al pelo. Aprovecho, orgulloso, para compartir un "micro" que pedí a mi hijo Álvaro, de 11 años, para dar fuerza a una entrada que de mi blog.
Confío en que os guste.
http://superehore.blogspot.com/2011/04/una-de-hormigas.html

Un abrazo

moderato_Dos_josef dijo...

jajajaja Torcuato. Tu micro, en cierto modo, me recuerda a Gulliver.

abrazos.

Puri dijo...

Torcuato, ¿cómo nos sentiríamos si tuviéramos que comer las migajas de las hormigas? Seguro que no seríamos tan laboriosas como ellas... Y estas hormigas gigantes no las pisotearán como algunos humanos hacen. Un micro gigante, como las hormigas.

Torcuato dijo...

Gracias compañeros/as

carlos de la parra dijo...

A veces pienso que el diseño del insecto es una prueba de la bondad de Dios.
Los insectos gigantes serían nuestros más temidos monstruos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.