Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 12 de abril de 2011

CADENA ( me disculpáis porque ayer fue mi cumple, ¿vale?)


Decían de mi madre, que parecía la hermana de sus hijas. Su piel era fina, muy seca y bonita y nunca tuvo acné. Con los años, la piel se le arrugó en muchos pliegues muy finos que le daban aspecto de manzana olvidada en un frutero durante muchos días. Mi hermana tiene la misma piel que mi madre y yo la misma que mi hermana. Tampoco tuvimos acné. Sé lo que me espera.

10 comentarios:

Sucede dijo...

Lo que te espera no está mal no Lola?
Me encantó la forma en la que asemejas la piel con la manzana olvidada... increíble detalle.
Un abrazo!!

Millz dijo...

¡Qué tierno y bonito texto, Lola!Un abrazo

Millz dijo...

¡Qué tierno y bonito texto, Lola!Un abrazo

carlos de la parra dijo...

Cuando la vida nos pone la piel del rostro como axila de elefante es el momento de destacar por valores menos superficiales.

Puri dijo...

Felicidades con retraso, Lola.
Un cuento hermoso, el tiempo se lleva parte de la belleza,aunque alguien dijo eso de la arruga es bella, y es cierto, pues las arrugas son las marcas de la vida, y ¿hay algo más bello que la vida?
Sobretodo espero que a la protagonista no le dé por el botox...

Maite dijo...

Precioso, bonito homenaje maternal. Por cierto...Felicidades con retraso!!!! Un beso

Luisa Hurtado González dijo...

Te espera la vida dejando huellas en el rostro. Saberlo, no es poca cosa.
Un beso.

Manuel dijo...

¡Viva las manzanas! La arruga es bella como el mar lleno de olas.

Lola Sanabria dijo...

Sucede, Millz, Carlos, Puri, Maite, Luisa, Manuel, gracias por estar ahí, con vuestros comentarios.

Besos a repartir.

Tonet dijo...

Sigue siendo una dulce condena ;)
Le gustó mucho Lola.
Besito

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.