Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 15 de abril de 2011

Desencuentro

No hemos quedado y no nos hemos encontrado en el mismo bar en el que nunca nos besamos cuando éramos mayores. No ha pasado el tiempo y no hemos hablado de los amigos que perdimos por el camino. No te he mirado a los ojos y no te has perdido en los míos. No me ha sorprendido que no recordaras mi helado preferido y no hemos cantado juntos esa canción que Sabina nunca escribió. No hubo fuego y no quedan cenizas, pero no puedo negar que cada vez que te olvido se me para el corazón.

Puck

10 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Es decir, que el corazón sólo te late cuando lo recuerdas.
Bonito modo de decirlo, bonito y diferente.
Un beso.

Sandra Montelpare dijo...

excelente!!! la negación como afirmación abrumadora!! clap clap clap!

Anita Solohayuna dijo...

verdaderamente bueno...

Sucede dijo...

Este ya lo leí en tu blog Puck, así que ya sabes que me parece genial la forma negativa de ver la vida... o positiva desde la negativa... según se mire.
Un beso!

Andri Alba dijo...

WOW, ESTA REGRESIÓN ES FANTÁSTICA.

Genial!!

Un abrazo,

Andri

Andri Alba dijo...

Sandra lo dijo mejor que yo.

MA dijo...

Si, a veces nos resistimos a olvidar.

Puck dijo...

Luisa, jeje, algo así, en origen pretendía ser un relato reversible

Sandra, hay cosas que no se pueden negar

Anita, gracias

Sucede, dos negaciones hacen una afirmación no?no?

Andri,MA, gracias, me alegro de que os guste

Saludillos positivos

carlos de la parra dijo...

Precioso retrato de los temores de los amantes. Un poema.

Kum* dijo...

Sigue fascinándome y pareciéndome un misterio este laberinto negado. Cuentas lo que no pasó o niegas lo que pasó como una forma de contarlo. Tal vez son simplemente deseos de que hubiera pasado todo eso. Quizás, sencillamente, te quieres quedar con nosotros y lo consigues.

En cualquier caso, ranita, el efecto es psicotrópico.

Me fascina.

Besos que no nos dimos. Que nos daremos. El 14. No me falles.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.