Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 8 de julio de 2010

LA ETERNIDAD ES PARA SIEMPRE.

Llevaba tres millones de años muerto cuando comenzó a considerar que éso de la reencarnación era un mito.

6 comentarios:

Anita Dinamita dijo...

O quizá es que no necesitaba reencarnarse

carlos de la parra dijo...

O es posible que comenzara a acostumbrarse,y claro que permaneciendo así eternmente acabaría gustándole,y es que éso de la muerte hay que tomarlo con calma pues es más largo que la vida.Aunque se nos abre un abanico de posibilidades,igual que hay varios tipos de vida,quizás existan variantes en la muerte.
Quizás a cada quién le toque el tipo de muerte que merece.
Hablo del post mortem,no quiero abusar del humor negro.

Anita Dinamita dijo...

Pues habrá que ganarse una buena muerte, por si acaso... me apasiona el tema, por cierto!

Torcuato dijo...

Estoy con Anita. De todas maneras si estaba tanto tiempo muerto sin reencarnación, a lo mejor, había descubierto la verdad del más allá.

Muy bueno.
Un abrazo.

Carmela dijo...

Si seguía esperando, seguro estaba vivo.
Si estuviese muerto no tendría sentimientos no? hummm
Biquiños

carlos de la parra dijo...

Dice la canción,:
Hay muertos que no hacen ruido,
llorona...
Y ésto queda abierto a todo,al sueño eterno,a morirse para siempre,o a un periodo de espera aún más largo para que venga lo que sigue;ya sea mejor o peor; ah la muerte tan incógnita y poseedora de todas las virtudes y todos los defectos.
Como dijo mi gurú Woody Allen,:"A mí no me molesta la idea de la muerte,es sólo que no quiero estar ahí cuando suceda."

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.