Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 1 de julio de 2010

BARNIZ DE CULTURA.

Ocultaba su analfabetismo pretendiendo leer sentado junto a la puerta de su casa.Cada navidad le regalaban libros los vecinos.Le consideraban el de mayor cultura en el pueblo. Al morir le pusieron su nombre a la biblioteca.

7 comentarios:

Torcuato dijo...

Vivir una mentira es lo que hacen muchas personas.
¡Qué calvario!
Un abrazo

carlos de la parra dijo...

Ciertamente.
Y lo peor es que está lleno de falsos conductores,falsos consejeros,falsos maestros,falsos profetas;y ya me empiezo a preocupar ahora mismo por los falsos buzos,y no digamos los resultados que se han visto con los falsos toreros.

Isabel González dijo...

Lo veo un poco inverosímil, parece dificil no darse cuenta, no preguntar por los libros que ha leíado, no ser llamado a dar alguna charla... pero la idea es buena, hay quien mantiene una mentira toda su vida.

Anita Dinamita dijo...

Me gusta, me gusta, me gusta
Al morir su nombre en la biblioteca... como dice Isabel, nunca le preguntaron, yo creo que se cortaron... ¡leía tanto! ¡cualquiera se ponía a su nivel!!!
Otra mentira para la posteridad

TR dijo...

De mentiras esta el mundo lleno y ya nadie pregunta por miedo a recibir una mentira.
Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Agradezco a la vida que éste cuentito haya generado ésta conversación tan amena con todos.
Hay gente tan hábil y saben las formas subrepticias y engañosas para opinar a los demás,que si se pueden hacer pasar por alguien que leyó.
Un poco de ésa sabiduría de quien le hace al brujo y te dice: Sabes,tu no eres como las demás personas,tu tienes un sentido especial que te hace percibir detalles que a otros les escapan,tú auténticamente sabes dar amor,aunque no siempre sabes recibirlo.
¿Se reconoce alguien?
Claro que si te pones creativo le podrías preguntar ¿Piensas que soy diferente sólo porqué sé hablar Chino? Te aseguro que no fué por mi voluntad,a mi me forzaron a aprenderlo.
Y te acabará explicando los beneficios que te saber ésta lengua.Aunque únicamente sepas decir Hong Kong,como todo el mundo.
Finalizo con decir que se ha perdido la cuenta de las veces que se ha vendido el puente de Brooklyn,y que en México un tipo vendió el monumento a la revolución para que instalaran ahí una gasolinera.

Maite dijo...

Bien, Carlos, me ha gustado la idea, que me resulta un poco metafórica sobre la hipocresía y la mentira. También me ha hecho recordar el libro "El lector".

Un abrazo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.