Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 11 de julio de 2010

EL PEQUEÑO CORSO

Se despertó inquieto, esperando que, como cada día, sus lacayos acudieran a asearle y vestirle. Aquella mañana se pondría su guerrera, su banda de general y sus lustrosas botas.

Se acordaba de su amada Josefina. Le costaba apartarla de sus pensamientos. Ella era la única persona con la que había generado un auténtico lazo sentimental. Envuelto por ese halo de romanticismo, decidió que hoy daría un gran paso. Mandaría una misiva al Sumo Pontífice para que acudiera al acto de su coronación como Emperador de Francia.

De un salto se puso en pié y continuó esperando. Poco a poco comenzó a impacientarse, tenía prisa por tomar posesión de su cargo. Contrariado por la tardanza, empezó a aporrear la puerta y las paredes con violencia, profiriendo unos gritos ensordecedores: “Soy vuestro Emperador, Napoleón Bonaparte” Al instante se oyeron unos pasos, el tintineo de unas llaves y las vueltas del cerrojo. Dos corpulentos celadores entraron al acolchado cuarto. Lo inmovilizaron, lo tumbaron, y, sin más miramientos, le aplicaron su ración de terapia por electroshock.


Maite

4 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Que preciosidad de relato Maite.
Maravilloso,apabullante.

Anita Dinamita dijo...

Increíble... me encanta!

Carmela dijo...

Terrible el mundo de quien se cree quien no es.
La mayor parte están en la calle y pasan por gente normal...
Muy bien relatado Maite,
Un biquiño.

Maite dijo...

Carlos de la Parra: qué bien que te haya gustado, Carlos. Gracias por tu paso.


Anita: ya ves, este tenía algo más que un puntito de locura. Un abrazo.


Carmela: Sí, ciertamente terrible. Aunque hay muchos más cuerdos que locos creyéndose quienes no son. Gracias por tu aportación. Un abrazo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.