Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 7 de junio de 2012

TEATRISTAS

Desde la tramoya Sandi atiende el transcurso de la obra, lista para provocar una nevada de unicel o el amanecer de un sol de madera. Comienza la escena de la batalla musical entre los magos contrincantes. Las luces cambian a neón descubriendo un fondo refulgente de notas arregladas en su pentagrama flotante. Es el momento del clímax, la más difícil coreografía, y los actores se mueven con hermosa precisión haciendo danzar gigantes violines, teclados y clarinetes luminosos. En justa sincronía al crescendo del malvado, surgen flamas de ambos laterales. Sandi es invadida por una felicidad sobrecogedora que la impulsa a dejarse caer desde sus alturas hacia el centro de la acción. ¡Se apergoya de la baranda para contenerse! Es que no quiere arruinar la función.

7 comentarios:

Aliator dijo...

Breve, pero intenso y un vocabulario muy rico.

Humberto Dib dijo...

Coincido, es un relato que condensa una situación de gran intensidad, pero tuve que ir al diccionario dos veces (unicel, apergoya), lo confieso abiertamente.
Un beso.
HD

Guada dijo...

No puedo decir que me gustó porque no entendí muy bien, me parece que usas términos que quedan afectados cuando se podria decir lo mismo más naturalmente.

Es una cuestión de gustos Yunuén no una crítica, cada cual sabe por que escribe a su manera.

Un saludo cordial

Guadalupe.

carlos de la parra dijo...

Super relato con tema teatro.
Aún cayendo no lo hubiése arruinado, provocaría un carcajadón, que tendría al público mordiendo la alfombra.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Una de las ventajas que obtengo siempre al leerte, Yun, es que no sólo disfruto, sino que también me empapo de esa forma de usar nuestra lengua que tienes tan marcada en tu registro literario.

Yo también, como el Sr. Dib, me ví obligado a tocar las puertas de la RAE y aún así, no me sacaron de todas mis dudas.

Un abrazo.

Yunuén Rodríguez dijo...

Jaja, parece ser que me excedí en tecnicismo ¿verdad? Aún así le tengo cariño a este texto, que me vuelve a los días de pasión, cuando el telón se abría, se encendían las luces, ¡y...!

Patricia Nasello dijo...

Es verdad que debí acudir al diccionario, pero también es cierto que describís una escena maravillosa

Siempre se aprende con vos, Yun

Abrazos

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.