Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 11 de junio de 2012

Dos sombras desconocidas

Dos sombras se encontraron en un caminar pausado y siempre el mismo círculo. "Creo que conozco a esa sombra -dijo una de ellas-. Nah no puede ser me habré equivocado." Para romper sus pensamientos cuando las dos juntas las 12 horas tocaron.

8 comentarios:

Yashira dijo...

Jo, me ha costado entenderlo William, debe ser el sueño que ya no me deja pensar mucho,jaja ahora sí, ahora entiendo quienes son y cuando se han cruzado funciona de esta forma, por libre pero a ciertas horas se cruzan.

Un abrazo,

Zunilda Moreno dijo...

Marcan el tiempo convencionalmente establecido y demuestran la vida. Me gustó William.

Bertha dijo...

Las manecillas del reloj:(

indianala dijo...

Muy bueno! Gran personificación del tiempo tambien.

William Ernest Fleming dijo...

@Yashira eso me pasa a mí incluso corrigiendo mis propios libros, hay horas que hasta parece que una simple letra está mal colocada o no has entendido ni la mitad de tu propio texto.

Muchas gracias gente, este es un texto clásico de inspiración en el mismo momento. Lo cree en Facebook en un grupo de un amigo que me lo inspiró.

Mista Vilteka dijo...

Ciertamente son más las sombras de todos los objetos que todos los objetos. Les demorará más buscarse y sobretodo recordar a quiénes ya conocen. Y el sol y todas las lámparas seguro ni se enteran. ¡Qué buen concepto el tuyo! Saludos pues. F.

carlos de la parra dijo...

Poético en su retrato del tiempo al ser medido.
Evocador de una canción ranchera que dice:
En una noche tenebrosa y fría,
cuando las horas en silencio me pasaba, un reloj las doce ya marcaba, la melodía de un zenzontle que vagaba.

Yunuén Rodríguez dijo...

Muy bello, un deja vu para agujas con memoria de corto plazo, o para horas que mueren y reencarnan. Me gusta.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.