Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 11 de abril de 2012

AJUSTE DE CUENTAS

-Y además nos hace daño, todavía tienes en la espalda las marcas de la última paliza, parece que lo has olvidado-.

La niña  mira hacía otro lado, no para borrar la huella  de su padre impresa en la espalda, sino para que su hermana mayor no pueda leer en su mirada el secreto inconfesable que comparte con él.

-¿Traéis la sopa de una vez?- ruge el padre desde el comedor.

Sin levantar la vista, la pequeña derrama el frasco de matarratas sobre la sopera y la mayor sale de la cocina con la llave de su liberación entre las manos.  

8 comentarios:

Rosa dijo...

Que duro y que bien contado Esperanza.

Besos desde el aire

MJ dijo...

Tremendo y por desgracia muchas veces real.

Un abrazo, Esperanza.

enletrasarte(Omar) dijo...

conviviendo con el enemigo, a punto de liberarse
saludos

Paloma Hidalgo dijo...

Los individuos de esa calaña no merecen otra cosa.

Me gusta esa sopera liberadora.

Un abrazo

Elysa dijo...

Y ojalá que estuviera fría esa sopa además.

Duro y sin concesiones este micro.

Besitos

Nicolás Jarque dijo...

Esperanza, sin duda un ajuste de cuentas en toda regla. Nunca es justificado algo así, pero casos como estos, sin duda, lo ponen en el alambre y muchos diríamos que sí.

Bien reflejado.

Un abrazo, Escritora.

Arturo dijo...

Una familia muy normal. Madre ausente (vaya uno a saber por qué), padre degenerado , bruto y desalmado y un par de hijas asesinas...
Bien relatada la situación y la complicidad en la desesperación.
Un cortito al mentón...

Juanito dijo...

¡Qué buen final!
Excelente.
Saludos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.