Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 8 de abril de 2012

EL CAMINO DEL NINJA.

Manolo quedó ciego en aquel extraño accidente cuando se estrelló con la moto contra la jaula de los halcones. Cuando recuperó el sentido, éstos ya le habían devorado los ojos. Cosas de pajarracos.
Le había costado mucho adquirir la posición por la cual  compró la casa y cubrió los requisitos  para vivir con plenitud.
Saliendo del hospital decidió capacitarse como ninja para tener una nueva forma de sustento.
Una noche ensayaba con su cuchillo en la total oscuridad, y resultó que el vecino con el cual reñía con frecuencia se metió a su casa a robar y éste topó con uno de los lances de Manolo quien le cercenó la traquea y lo mató involuntariamente. Para su desgracia las autoridades lo culparon de premeditación pues en el registro del teléfono había una llamada que él había marcado a su vecino para insultarlo.
Por mientras,  sigue dedicado a sus ejercicios marciales, pues sabe que avanzando más, llegará el momento en el cual con un sólo salto saldrá de la prisión.
Hoy por hoy estar ahí le sirve para dominar totalmente la ceguera.
Ahora en la celda donde habita ; con el silencio de la noche añora las comodidades que le daba su profesión de proctólogo. En especial siente nostalgia por las revisiones frecuentes a las que acudía Mariana. Su paciente favorita.

5 comentarios:

Kum* dijo...

Hilarante e histriónico. Osea, de la Parra.

Besos payasos, maestro.

Juanito dijo...

¡¡Jajaja!!
Excelente, qué manera de reírme.
Un comendio de sucesos increíbles e inesperados.
Me encantó, genial.
Saludos.

Elysa dijo...

Muy divertido de que manera por el camino del ninja llegamos a Mariana.

Besitos

Yashira dijo...

Radical cambio de vida el de este Manolo, qué cantidad de sucesos increíbles para llegar a esa paciente favorita.

Carlos, genial como siempre.

Un beso desde mi mar,

Dr.Krapp dijo...

Cabalgas sobre el absurdo y el humor con una envidiable elegancia.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.