Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 1 de abril de 2012

Amarguras



            Con este amargor tan extraño que me corroe, llevo luchando desde que te vi en la estación. Al gritar tu nombre me ignoraste para subir al vagón apresuradamente. Me pareció que tenías miedo y sobre mi colchón de cartones sufrí un aguacero de dolorosos recuerdos, algunos de los cuales continúan tatuados bajo tu ropa. Ahogando mi culpabilidad en tragos de vino, capté el instante fugaz en el que me miraste al pasar, a través de la ventanilla. La calle había blindado mi corazón contra tu odio y tu desprecio, pero la mirada vítrea que se llevó aquel tren era distinta. Tu lástima me está envenenando.



Pedro Alonso.

MICROCUENTOS (y otras historias)

 

8 comentarios:

Cybrghost dijo...

Me ha `parecido un relato muy interesante, cargado de emociones.

Patricia Nasello dijo...

Excelente, Pedro.
Nada, eso.

Jamás califico como pide la bitácora Excepto cuando para mi sensibilidad se merece un 10.

Un enorme abrazo.

Sandra Montelpare dijo...

Qué bien contadas esas emociones, Pedro. La lástima corroe más que el odio. Me encantó!!! Saludos van

Yunuén Rodríguez dijo...

Aaagh logra un efecto fuerte de indignación y pesadumbre en quien lo lee.

carlos de la parra dijo...

Retrato de una buena separación, ahora podrán avanzar sin lastrarse mutuamente.

Arturo dijo...

Excelente escrito.
Me recordó a "Tu perro pequinés", tango que dice:

Muriéndome de hambre y frío
te vi pasar, corazón,
con el auto que fue mío
y el tapado de visón.
Tus ojos vieron mis ojos,
pero no vi tu rubor.
Sentí temblar mis despojos...
y tu perro me ladró.

Chofer japonés
con el auto avión a chorro,
y vos apretando el morro
del perrito pequinés;
la vida, tal vez,
se ensañó y a sangre fría
me regala la ironía
de este cuadro hecho al revés.
¡Cómo quisiera tener
para mi frío espantoso
ese abrigo tan sedoso
de tu perro pequinés!

Cuando pasaste a mi lado,
se me apretó el corazón.
Yo con hambre, destrozado,
vos con mi auto y mi visón.
Por vos perdí mi fortuna,
después de tu amor y hoy, ¡Ya ves!,
le estoy ladrando a la luna,
como el perro pequinés.

Letra y música de Luis Rubistein.
Otra belleza...

Juanito dijo...

Excelente. Gran final.
Saludos.

Sara Lew dijo...

Sí, excelente relato. Un saludo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.