Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 9 de abril de 2012

El sombrero

Desde el día en el que se colocó el sombrero, la gente le saluda, le trata de usted, le escuchan, le respetan y hasta le aprecian. Todos menos yo, que lo conozco bien, y sé que sigue siendo el mismo patán con el que me casé.

11 comentarios:

enletrasarte(Omar) dijo...

genial Nicolás,
breve, bueno, ta!
saludos

MJ dijo...

Un patán con sombrero :-)

Un abrazo.

carlos de la parra dijo...

Gran puesta en palabras de un caso clásico.

Puck dijo...

jajaja aunque la mona se vista de seda...
saludillos

Arturo dijo...

¿Quién mejor para conocerlo que aquella que le lava la ropa interior?

Elysa dijo...

Jajaja, me encanta. Cortito pero de buena pegada ese final.

Besitos

virgi dijo...

¡Qué bueno! Un sombrero esconde muchas cosas.

Nicolás Jarque dijo...

Muchas gracias por vuestra lectura y comentarios.

Abrazos con sombrero y sin él.

Rosa dijo...

Jajajajja qué bueno Nicolás!!!

Besos desde el aire

Cybrghost dijo...

Para que luego digan que la apariencia no cuenta.

Juanito dijo...

¡Fantástico!
Muy, muy real.
Saludos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.