Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 16 de octubre de 2012

Vegetal


Llueve.
Una lluvia amable, discreta, demasiado educada como para salpicar, cae sobre la escalera y el patio interiores del edificio en que vivo.
La sensación al mirar por la ventana es la de estar atrapada dentro de un fresco recién pintado.
Olor a tierra húmeda.
Debe traerlo el viento de alguna parte.
Aquí no hay tierra.
El blanco de las paredes es más blanco.
Las hojas de las plantas más verdes.
Los colores, en general, más vivos, contrastan con la ligera tristeza de una tarde que resbala hacia el anochecer.
Y el suelo, poroso, no se limita a recibir las gotas de lluvia en su superficie sino que las absorbe, se las bebe.
Un cielo gris claro sigue llorando ante mi ventana.
Un cielo cuyo rostro, de tenerlo, sería impasible. Como impasible recibe los goterones que comban sus hojas, durante un segundo, la pequeña planta que medra en la esquina de una columna del almacén de abajo.
Lleva años aguantando el equilibrio sobre un cable de color negro que rodea la columna. Su tamaño y el número de sus hojas no aumentan ni disminuyen. Se limita a permanecer en ese rincón inhóspito, dando su nota de verde mientras lucha con un alambre retorcido y una sierra de mano que le disputan el derecho, simple, casi sagrado de estar. De ser.
¿Un pequeño ejemplo de humildad inconsciente?
¿El verde ejemplo de la esperanza?
En todo caso, fuente de inspiración para mis escasas y pobres letras.

3 comentarios:

Cybrghost dijo...

Hermosa imagen la que transmites.

montse dijo...

Gracias, Cyber.

Sara Lew dijo...

Muy bella y serena la imagen, Montse.
Me gusta esa observación distante y a la vez profunda que haces de esa tarde de lluvia.
Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.