Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 26 de octubre de 2012

DEBERES.

----Permítame limpiar su medalla con la servilleta  Su Majestad.  Le ha  salpicado un poco de caviar del canapé.--

-----Rajoy, Rajoy, tú siempre tan diligente.----

7 comentarios:

Dyhego dijo...

A pícaro, pícaro y medio...
Salu2 sin caviar.

Dr.Krapp dijo...

Es que Rajoy tiene cierta tendencia de escupir las palabras no vaya a ser que con ellas se cubran sus múltiples oquedades interiores con las que está tan familiarizado.

Carlos de la Parra dijo...

GRACIAS AMIGOS POR COMENTAR.
Escasos son los poderes que no hayan rebasado ser útiles al conglomerado humano.
Casi todos se alinearon con la banca y el corporativismo.
Comportarse de tal manera no es digno de un estadista.
Ha llegado la hora de reconstituír el mundo y eliminar la economía basada en crear guerras, talar el amazonas, solapar al crimen organizado y esclavizar.
Y otras más que de momento yo nop recuerde.

Patricia dijo...

Y si solo brilla por sus medallas, ojala Rajoy le pudiera limpiar el alma,
saludos, lindo relato!

Manuel Lomba dijo...

Cuando alguien tiene tal cantidad de carencias humanas, es normal que se dedique a idolatrar vanidades.

jordim dijo...

Rajoy da una penita así en genral..

Zunilda Moreno dijo...

¿Política? Muy bueno Carlos, pero te advierto que Rajoys hay en todos lados. Un abrazo, mi genial amigo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.