Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 8 de febrero de 2012

Soñadores


El año que nací fue el mismo que prohibieron soñar, también el que impusieron la vacuna contra los sueños. Mi madre consiguió librarme de ella, era una contadora de historias y aunque temía al nuevo orden sus ansias de narrar y evocar eran más fuertes que el miedo.
Desde el mismo momento de mi nacimiento no dejó ni una sola noche de relatarme leyendas, las susurraba en la oscuridad de nuestra única habitación y  me dormía bajo la dulzura o el temor de las imágenes que sus palabras provocaban en mi interior. He volado con  unicornios, navegué  por los mares que Ulises recorrió, viajé a Narnia y exploré el espacio para contemplar naves estelares surcando la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todo con los cuentos que ella me regaló.
Los hombres de gris que ahora gobiernan la capturaron. Ha sido exterminada, era muy peligrosa, infectaba con sus narraciones a quien quisiera escucharla. Deambulo por los caminos buscando otros soñadores, sé que hay más enfermos del mal que me aqueja. Los encontraré y juntos nos sentaremos alrededor de una hermosa hoguera   para contarnos todas las ficciones que llevamos dentro.










13 comentarios:

Sara Lew dijo...

Nunca podrán quitarnos los sueños, Elysa. Y que no se les ocurra intentarlo, que aquí estaremos para rebelarnos :-)
Un abrazo.

Nicolás Jarque dijo...

Elysa, cuenta conmigo. Yo también soy un soñador que es capaz de creerse esta fabulosa historia y ponerme a buen recaudo de estos hombres grises que son un verdadero peligro.

Me alegra volver a leerte.

Bessets.

Mar Horno dijo...

Es que los soñadores son muy peligrosos. Hacen bien en controlarlos. Esta soñadora tiene suerte de la herencia que le dejó su madre. Un beso Elysa, pero que estás ya bien recuperada.

Paloma Hidalgo dijo...

Seguir soñando...eso es justo lo único que puede ayudarnos a ver un futuro menos negro.

Encantada de leerte de nuevo.

Un abrazo.

Verónica dijo...

Hermoso microrrelato.
Soñar es todo un arte, (hay quien no tiene esa capacidad)
Un abrazo

Roberto dijo...

sueños, sueños son como diria el poeta...
Roberto Pac

Laura dijo...

¡Pues viva los sueños!, ¿acaso los animales sueñan? .... Es nuestra gran diferencia, y yo quiero más soñadores juntos porque transforman la realidad en una nube de ilusiones fantásticas en las que poder perderte.

Me encantó Elysa. BESOS

Byron Campoverde Cabrera dijo...

¡¡Ni aún quemando todos los libros,podrán callarnos!!
Soñar es gratis,y nunca nos daremos por vencidos!
^^

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Los sueños son nuestro verdadero patrimonio.

¡Que bien lo has sabido plasamar, Elysa!

Un abrazo,

carlos de la parra dijo...

Destacas con brillantez el hecho de que relegan a las personas que quieren cambiar su dominio de las cosas. Los que soñamos vivimos plagados de patócratas enloquecidos de avaricia.
Como especie nuestro experimento se encuentra interrumpido.
Pero algún soñador inventará la manera, aunque solo dure un ratito lo logrado.

Laira dijo...

Soñar, perderse en las fantasías...es algo que no pueden quitarnos ni con vacunas, huiría en busca de soñadores, pero no nos vencerían...seríamos enfermos felices.
Besos.

Cybrghost dijo...

Yo no puedo evitar seguir evadiéndome a fantasías infantiles imposibles periódicamente. Tu relato me ha pillado leyendo Farenheit 451. Me gustó mucho, el relato y la coincidencia.

Ximens dijo...

Jope, Elysa, que bien describes los tiempos actuales, donde nos quieren eliminar. Somos las virutas del tronco sistema. Este relato es un canto a la libertad. Felicidades

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.