Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 1 de febrero de 2012

Acabar con el diablo

El hombre que ya no es hombre llega a su casa, donde atemorizada le espera su esclava esposa. Lanza un gruñido a modo de aviso y se deja caer en el roído sofá. Como no se aguanta a sí mismo, se levanta destrozándolo todo. Su mujer temblando acude con botella en mano para calmar su voracidad. Él, poseído, se aferra al casco e ingiere. Mientras, ella recobrando la sonrisa olvidada murmura: “Bebe, bebe, cabrón que cuando acabes por fin seré libre”. 

11 comentarios:

Mei Morán dijo...

Menudo ajuste de cuentas. Sácame el diablo que llevo dentro!

carlos de la parra dijo...

Hermoso recuento de la buena deshacencia.
Ojalá y quede ella impune por limpiar el mundo un poco.
Aunque pensándolo bien se hubiera enfrentado a largarse hace tiempo.
Es menos complicado.

Su dijo...

Cuántos casos habrán así? Cruda historia.

Muy bueno.

Abrazos

MJ dijo...

Tristemente, es la única forma de librarse de esos seres grotescos. O él o tú.

Abrazos, Nick.

Verónica dijo...

La triste realidad en muchos hogares, es feo tener esos sentimientos hacia otra persona, pero somos humanos y se entienden.
Un buen micro, te felicito
Un saludo

Rosa dijo...

Aunque se lo merezca...No es bueno tomarse la justicia por su mano, o eso dicen...

Besos desde el aire

Humberto Dib dijo...

¡No des ideas, Nicolás, por favor!
Un abrazo.
HD

Byron Campoverde Cabrera dijo...

Cruda historia,pero el último toque la hace grande.
Un saludito^^

Elysa dijo...

A veces es la unica salida que les queda. No es la mejor, pero...

Besitos

Yunuén Rodríguez dijo...

Me entristecen las mujeres que sueñan con una libertad incluso tras las rejas. ¡Son tantas y tan pobres de poder y esperanza!

Laira dijo...

Bebe, hunde tus labios en la botella, moja tu boca del veneno que acabo de poner...cuando termines cierra los ojos y no los abras más.
1 beso.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.