Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 5 de febrero de 2012

Habitación nº 15.


"Algunas veces realidad y ficción son la misma cosa"

No hay peor ruido que el golpeteo desatado por el silencio de un hospital. Esa mudez  corroe, maltrata, desmigaja el alma. No hay noches más lúgubres que las alumbradas por la luz mortecina que reflejan esos pasillos alcanforados, raídos de sueños, forrados de congojas. No hay espacio más eterno que las horas ahí agotadas. Los minutos reptan, culebrean por la mente, se arrastran como sombras apesadumbrando las manecillas del reloj. El tiempo, implacable, en esta habitación de hospital no pasa, permanece, acampa, te araña, te lastra, te maltrata como si fuera un gigante desatado,  pisoteando esos pasadizos saturados de padecimiento y  esperanza. Clarea la noche; el cuerpo duele, cansa. Ovillado por los hilos de la redundancia y de la repetición me percibo tatuado en la cama: ella y yo somos la misma cosa, el mismo mueble. Intento caminar, desperezarme  peregrinando por esos túneles coloreados de blanco nada,  tirito auscultando esa afonía pálida, alicaída, ingrávida - acuchillada algunas veces por el lloro de un niño, tiroteada  otras por los gemidos de un anciano-. Siento un vacío infinito.  Me estremezco. Transito serpenteando por este mar de silencio, como un autómata  sonámbulo  intentando consumir los segundos, extinguirlos, anhelando acelerar el tiempo. Me descubro  ratón diminuto  enjaulado en un laboratorio, haciendo girar la noria infinita de la fatalidad. Respiro hondo. ¿Qué nos queda? Encomendarnos a  Dios, también al diablo. Sólo es un juego, el de la vida: azar, destino, razón, ciencia, suerte. 


17 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un micro intenso, este que nos regala Xavier.

Con una prosa limítrofe entre la narración y la poesía, mueve el péndulo narrativo al ritmo propio de la tristeza que envuelve todo el relato.

Con un contenido emocional reflexivo, esta pieza me resulata conmovedora. Cuenta lo que todos, alguna vez, en carne propia o ajena hemos sentido.

Mis parabienes a Xavier.

Mar Horno dijo...

Es un micro cargado de lirismo. Todos sabemos lo que la estancia en un hospital. A mí, la palabra que más lo describe es indignidad, desesperanza y tristeza. El tiempo se detiene, te cae como el goteo de la tortura china. Pero esa congoja nos la describes tú en otra dimensión, más emocional, más intensa, como siempre, nos transformas la situación en pura poesía. Un abrazo.

Nicolás Jarque dijo...

Xavier, los hospitales son esos recintos que sólo consiguen que la única visita que deseas realizar sea para ver la carita de un nuevo retoño, todas las demás son duras. Muy bien reflejado y guiado esa impotencia y amargura de unas momentos desesperados en un hospital, con la impotencia por bandera.

Me gustó mucho.

Un abrazo.

Yashira dijo...

Sobrecogedor...tan real y tan íntimo...qué tristeza desprenden tus palabras Xavier, y qué desesperanza.

Me ha gustado mucho. Un saludo.

Sara Lew dijo...

Desgarrador. Enhorabuena Xavier por tu excelente prosa. Un abrazo.

Miguelángel Flores dijo...

Qué bien descritas las noches, Xavi. Porque un hospital es siempre triste, pero por las noches... es como estar en una nevera vacía, y lo peor es que no puedes cambiarlo, ni escapar. Ahí no manda nadie de este mundo.

Paloma Hidalgo dijo...

El hospital y su noche, pinceladas escritas a golpe d sentimiento. Muy bonito en su tristeza.

Saludos

Anónimo dijo...

El tiempo paralizado es lo que más he notado yo siempre. La sensación de irrealidad.

Lo has descrito magnificamente bien.

Me gusta mucho

Elena Casero.

Laura dijo...

Cuando entro a un hospital he de respirar hondo, meditarlo antes, contraer los músculos de mi cara como si fuera a enfrentarme a un gigante.

Al leer tu habitación 15, pensaba en la 122, o en la 130 ...y tu descripción de me llenaba de un único pensamiento ....quizás ...el de la impotencia ....El cuerpo duele, cansa, .....transito serpenteando ....sonámbulo ....acelarando el tiempo sin saber hacerlo .... Como dice Nicolás : sólo cuando otra vida nace es cuando esas sensaciones desaparecen.

Muy bien micro Xabier.

Un abrazo desde mis palabras.

carlos de la parra dijo...

Nos has expuesto los momentos electrocutantes de la vida.
La misma capaz de darnos y quitarnos todo, contiene un tremendo lamento de tristeza y nos deja impotentes ante el poema tan pleno de gravidez que aquí está.

Yunuén Rodríguez dijo...

Me deleitó el uso del lenguaje, que además construye ese hospital con sus detalles, los fantasmas de sus ausencias, y sus olores. Toda la desesperanza y repulsión que acompañan el texto se transforman en compasión justo al final.

Quejica dijo...

Creo que no hubiese podido describirlo mejor.

Besos!
Quejica

enletrasarte(Omar) dijo...

muy bien Xavier
saludos

Elysa dijo...

No lo podías haber descrito mejor, Xavier, Hospitales y noches, eternas, infinitas, esteriles... tú lo has contado mejor que yo.

Besitos

XAVIER BLANCO dijo...

Gracias a tod@s por los comentarios y a los amigos de El Microrrelatits por ofrecerme su página. Este texto está escrito en una habitación de hospital, ya olvidada...algunas veces realidad y ficción interseccionan y uno se convierte en un personaje mas de sus propios cuentos. Un abrazo.

Cybrghost dijo...

Me parece un gran relato de prosa poética. Como curiosidad, yo suelo escribir de noche en un centro socio-sanitario. Por si te mejora la imagen de la noche.

Albada dijo...

Esos pequeños e incesantes sonidos de la noche de una cama de hospital. El dilatado ritmo de los segundos en los relojes en una cama de hospital. La pócima de miedos y esperanzas a partes iguales en una cama de hospital. Ese sentirse no sólo diminuto, sino anónimo en el número de una cama de hospital.
El del 402.
Me gustó. Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.