Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 7 de febrero de 2012

ELLA SÍ QUE SABE

ELLA SÍ QUE SABE

Por fin quietas frente a mí están las tres campanas. Lo sabía, sabía que esa moneda alemana iba a darme suerte. Llevo tanto tiempo deseándolo que me tiemblan las piernas y estoy a punto de echarme a llorar. Lo sabía, estaba convencido de que este día iba a llegar, sabía que la suerte alguna vez tenía que sonreírme. Además con los cinco euros que esta noche llevaré a casa, quedará claro que esas máquinas tragaperras que ella tanto detesta, no van a traernos sólo desgracias.

10 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Excelente abordaje de un tema duro, generador de muchas desgracias, Paloma.

Un abrazo.

Yashira dijo...

Tú pequeño relato me ha dejado sin palabras...Cuántos hogares destrozados por esas máquinas.

Un saludo.

Byron Campoverde Cabrera dijo...

Esa delgada linea que separa la diversión de la desgracia...
Un saludito.

Nicolás Jarque dijo...

Paloma, desgarrador relato que muestra como las adicciones son un infierno. Desvirtúan la realidad de quien las sufre y amargan la vida no sólo de ese mismo adicto sino también de quien le rodea.

Me gustó mucho.

Un abrazo.

Sergio Cossa dijo...

Un amigo perdió trabajo y familia por el juego con las tragaperras. Solo después de años en grupos de Jugadores Anónimos pudo salir de esa adicción.
Muy buen micro.
¡Saludos!

Sara Lew dijo...

La adicción al juego se lo lleva todo. Tú lo expresas muy bien con este micro. Enhorabuena, Paloma. Un abrazo.

MJ dijo...

No sé si creerme que llevará esos cinco euros a casa.
La ludopatía es un monstruo que devora la vida del que la padece.

Un beso, Paloma.

Cybrghost dijo...

Excelente.

Paloma Hidalgo dijo...

Muchas gracias!!

Saludos a todos.

Elysa dijo...

Muy bien contado. Aunque tengo la duda de si llegarán a casa esos cinco euros.

Besitos

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.