Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 30 de mayo de 2011

¡Piojos!

¡Se contagió de piojos y no entendía como había sucedido eso!
Era una mujer poco sociable. Sus fobias, traumas y otros variados y surtidos problemas psicológicos hacían que hasta sus hobbies se encontraran procrastinados.
Mientras cortaba su melena rubia, con olor a fresa y sabor a chocolate, meditaba la forma en que los bichos contaminaran su cabeza infectando el perfecto pelo que coronaba su vida.
Se miró al espejo perpleja.
¿Cabía la posibilidad? ¡No!
Ellos no podrían obtener alimento de esas cabezas y estar reproduciéndose… ¿o sí?
La temperatura les jugaría en contra.
¡Era una idea descabellada!, ¿o no?
Despacio se dirigió al freezer, abrió la puerta, desató el nudo de la bolsa, ¡y cientos, miles de piojos comenzaron a salir del pelo de las 7 cabezas que guardaba como extraños objetos de colección, con otrora cabellos de inusitados colores y texturas!
Los piojos le inundaron los brazos, la cara y la boca cuando el grito estresó la calma.

8 comentarios:

Rosa dijo...

Inesperadas esas cabezas cortadas.
Saludos desde el aire.

Patricia Nasello dijo...

AJJJJJJJJJJJJJJJJ!
Voy urgente a pasarme el peine fino, ja ja

Besos amiga

Luisa Hurtado González dijo...

Y ahora qué hago yo si Patricia me ha quitado el peine y las palabras de la boca??
A Dios mío, creo que ya me pica.

Mixha Zizek dijo...

Buena historia, apenas terminé de leerla , me comenzó a picar;)

Galatea dijo...

ÚFff, que horror!! conozco el protocolo loción, peine, loción, bolsa... y mas peine...

Los niños sobre todo en los colegios están demasiado expuestos..

Lo mas dificil es conseguir que estén quietos mientras les pasas la pinta... pobrecitos..
Sin piedad...muerte al piojo!!

Un beso Escarcha.

Javier Domingo dijo...

Gratamente inquietante.
Un saludo,

Jose Luis dijo...

En esos hobbies la asepsia es muy importante, mi recomendación es que use delantal, gorro y guantes de latex.

Me gusta.

montse dijo...

¿Hobbies procrastinados?

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.