Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 15 de mayo de 2011

Magia.

Cada noche aguardaba sentada en la cama con un libro viejo esperando a que su abuelo le contara historias, sus padres hacía tiempo que no estaban y sólo él leía sus cuentos... esos en los que las princesas eran rescatadas por apuestos príncipes, donde existían sapos con coronas o brujas feas que se disfrazaban de buenas para no ser descubiertas. Le gustaba oírle, pues al hacerlo imaginaba, viajaba entre páginas, lloraba entre renglones, reía en alguna pausa y suspiraba cuando llegaba el "Fin" .

El libro al que tenía más cariño era ese que todas la noches cogía y que apenas tenía letras, el que estaba lleno de fotos de sus padres, fechas, algún nombre y hasta una flor seca... el que guardaba como un tesoro, con historias mágicas que sólo su abuelo podía leer y que no estando escritas ella imaginaba... al igual que otras veces veía dragones, a un gato con botas, preciosas sirenas o piratas con patas de palo, veía a sus padres en cada aventura que el abuelo, entre foto y foto, sacaba del álbum como por arte de magia.

-"Abuelo haces magia"- le decía todas las noches antes de quedarse dormida.
Y el abuelo entre susurros, para no despertarla, añadía;
-"No cariño, la magia la haces tú".

su

8 comentarios:

Javier Domingo dijo...

Precioso. En definitiva, el lenguaje es magia
Un saludo,

MA dijo...

Abuelos y abuelas, ¿por qué serán tan importantes en nuestras vidas?

carlos de la parra dijo...

Si tan sólo la humanidad fuése capaz de hacer todo el cariño extensivo unos a otros en vez de limitarlo a los propios clanes.
Connstruiríamos un mundo mejor.

Patricia Nasello dijo...

Su, a pesar de que el blog lo pide, a mí me disgusta poner nota. Pero este bellísimo cuento merece UN DIEZ, así que voy a ponértelo.

Ha sido un encanto leerte.

Rosa dijo...

La magia lapones tú...con tus palabras.
Saludos desde el aire

Pedro Alonso dijo...

La lectura de tu microrrelato me conecta con el cariño y la ternura expresados a través de la creación de mundos mágicos y extraordinarios. No imagino forma más tierna de evitar a una niña el dolor de una pérdida tan grande. Besos.

Sara NY dijo...

Que bonito, Su. Qué ternura desprende este texto. Casi se me saltan las lágrimas.

Mi enhorabuena. Besos

Pepa dijo...

Justo ayer asistí a un taller de cuentacuentos. Y sí hay magia al contarlos pero más en saber escucharlos.
Este cuento entra de cabeza en mi lista de cuentos preferidos.
Gracias.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.