Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 12 de mayo de 2011

Mi perro es encantador

Tengo un perro muy gracioso y bonico. Esta mañana me ha despertado pegándome tirones de la pata del pijama. Me ha llevado hasta el salón para enseñarme que además de saber hacer pipí y caca en la calle, lo sabe hacer dentro de la casa. No lo he castigado, ¿como iba a hacerlo?, se ha puesto de pie sobre sus patas de atrás, dando saltitos alrededor mío y moviendo la cola alegremente, me he limitado a limpiarlo todo y a vestirme. Mientras paseábamos lo observaba, dándome cuenta de que no paraba de vaciarse por aquí y por allí. Una y otra vez levantaba la pata o hacía la típica postura de descarga. Ha seguido, dale que te pego hasta parecer que iba menguando de tamaño. En efecto, ha llegado un momento en que era tan pequeño como un gorrión, pero sin alas ni pico. Y al instante ya era como un escarabajito peludo. No hacía guau, sino güi, güi. Entonces, he puesto la mano en el suelo para que subiera en la palma y así evitar perderlo de vista. Lo he mirado y ha empezado a resultarme una ricura, más que de costumbre. Un impulso irrefrenable ha hecho que me lo metiera en la boca. Antes de pegar la primera masticada se ha deshecho con el contacto de mi saliva.

Torcuato González Toval

11 comentarios:

Rosa dijo...

Son para comérselos igualitos que a los niños, luego cuando crecen decimos ¿Por qué no me los habré comido?... El tuyo como ha ido de grande a pequeño...
Guau, Guau, saludos

Sucede dijo...

Qué fuerte!
Qué bueno!
Se convirtió en un m&m's? Se deshacen en la boca, no en la mano, jajaja.
abrazos!!

carlos de la parra dijo...

Me quedé pegado viendo el final de horror.
No creo que me reponga en lo que me queda de vida. Menos mal que es ficción.

Rosa dijo...

El perro que mengua y se deshace en la boca. Viva el surrealismo!!!
Saludos reencontrados

Javier Domingo dijo...

¡Qué tétrico!
Un saludo,

MA dijo...

¡No te dijo tu mamá que los bichos y las cosas del suelo no se meten en la boca!
Me ha resultado simpatiquísimo, y un poco naïf.

Dr.Krapp dijo...

¿Este comentario llegará a su destino o se evaporará en la nada como tu precioso perrito? Estos días sin blogger nos hemos sentido virtual y progresivamente pequeñitos y al final casi nos disolvemos en el hiperespacio.

Jose Luis dijo...

Creí que una vez en la palma de la mano y a base de lametazos recuperaría su tamaño original, pero está claro que la vida es cruel.

Mónica Ortelli dijo...

A mi encantó antes, y vuelve a encantarme. Excelente micro.
Un abrazo, Torcuato.

Yun Rodríguez dijo...

"Una ricura" desde la mitad hasta el final. Me gustó mucho aunque creo que el principio se alarga.

Puck dijo...

jeje ya te dije ayer que me gusta esa manera tuya de "encantarnos" esta vez con el animalito y dar el "mazazo" al final :-)
Saludillos virtuales post-reales

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.