Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 27 de enero de 2012

VERBÍBORO

Verbíboro por Irene Girona

Yo sólo era un devorador de letras.
A veces me quedaba atónito como una "J", mal dibujada en la parada del autobús por un niño con un spray; me atraía tanto como aquellos orondos personajes de los dibujos; que volaban al son de líneas de olor de un enorme pastel o un asado recién salido del horno. No era hasta que la gente me miraba o a veces me imperaban ¿qué estás haciendo?... cuando salía de mi ensoñación y dejaba de intentar comerme aquellas letras.        
He tenido el don de ver las notas de un piano levemente vagar por el aire y degustar esos aterciopelados tonos. O sonreír con extrema gula al llegar a una vieja biblioteca, y oler los libros como si de un groumet tratara a sus piezas de queso.
Pero se acabó, un día mientras mi olfato me llevaba directo a un bello pangrama... el autobús se cruzó en mi camino, de tal pésima fortuna, que saboreé apenas  los apuntes mal redactados de aquel chico. El joven me sonrió desde la distancia mientras guardaba en su mochila aquel viejo spray de letras perdidas.
Ya no veo notas vagar ante mis ojos, apenas saboreo las "H" entre letras que no recuerdo su sabor. Lloro al sentir en mi paladar el fantasma del palíndromo que me regalaba mi vecina. O aquellos pasteles de sintaxis enrevesada...
Ahora soy otra persona normal que abre un libro y acaricia las letras recordando que una vez, podía comerlas.

6 comentarios:

goge dijo...

hola querido amigo ya estoy por aquí otra vez a dar guerra un abrazo

MJ dijo...

De verbívora a verbívoro: ¡No sabes cómo te entiendo! Mi alimento básico también es la palabra :-)
Me ha encantado tu relato.

Un saludo.

carlos de la parra dijo...

Muy comprendida ésta obsesión, las letras nos llevan a la luz a través de ejercitarlas.
Feliz 2012.

Sandra Montelpare dijo...

me gusta este neologismo! adoptado

Yunuén Rodríguez dijo...

El final es tan melancólico, que casi olvido el apetito que me despertó antes, ¡voy al refri jajaja!

William Ernest Fleming dijo...

Nosotros, los verbiboros, no podemos solo vivir de la comida que damos al cuerpo por la boca, sino tambien necesitamos, quizás más aquella que por nuestros ojos y hasta el cerebro disfrutamos y casi patologícamente, repito, necesitamos.
Gracias.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.