Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 16 de enero de 2012

SER ALGUIEN.

Cuando fué actor no lo logró. A pesar de ser muy bueno era relegado a papeles menores por no querer andar de lamebotas ni estar en alguna de las diversas maffias que se dan por los estudios de filmación.
Un buen día desapareció sin decir adiós al mundillo escénico y decidió reencauzar su vida, y se saltó sus sueños dedicándose a una actividad sólida y remunerativa que le dió a su esposa e hijos las comodidades que antes les negaba. Hoy por hoy ha llegado. Él que nunca ató su mente a credo alguno, hoy se ordena como cardenal.

5 comentarios:

Paloma Hidalgo dijo...

Al leerte no he podido evitar la imagen de los Borgia. Al final hincó la rodilla-al menos para rezar-¿no?
No importa, casi todos lo hacemos.


Un saludo

Verónica dijo...

La vida es muy caprichosa, nos lleva por derroteros que ni creíamos, pero no importa muchas veces son mejor de lo esperado (por desgracia otras no)
Muy bueno Carlos, felicitaciones
Un abrazo

Sara Lew dijo...

Muy bueno, Carlos. Me has sorprendido con ese final que me ha hecho sonreir.
Un saludo.

carlos de la parra dijo...

Gracias hermosas lectoras, estoy ocupado en quitar ataque de virus .
Mientras estoy confinado a las nostalgias del cuaderno.

Setefilla Almenara J. dijo...

(jajaja)Ironía en estado puro...
Me encantan estos micros y en su mayoría, he leído unos cuantos, me han hecho reír. También este. Me hago seguidora de este estupendo y variado blog, Carlos. Un auténtico placer.

Saludos afectuosos.
Setefilla

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.