Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 5 de enero de 2012

Conversaciones con Gabriel







—Señor… ¿Qué hacemos hoy? hay mucho trabajo.
            —Hoy quiero descansar Gabriel, no… tal vez no debamos concluir este juego cuanto más lo pienso más convencido estoy de que no debimos iniciarlo...
            —Pero, Señor, no podemos hacer eso, no es justo.
—¡Gabriel... te he dicho que me dejes pensar!  Ni tú ni tus hermanos tenéis nada que decir, este juego lo inicié yo y cuando  decida lo puedo cortar.
           —¡Pero Señor...!
           —¿Quieres enfrentarte a mi cólera?  ¿De verdad te siente capaz de enfrentarte a mí?  La próxima vez no vas a jugar. No… está claro, eres un poeta, dedícate a tus poesías ese es tu patrimonio, este entretenimiento es demasiado crudo para un alma sensible como la tuya, definitivamente no debí dejarte participar, la culpa no es tuya, yo sabía que no te lo ibas a tomar bien, acuérdate,  ¿Qué te dije?
           —Ya lo sé, Señor, que me lo tomará como un pasatiempo, pero es que no puedo evitarlo, yo lo vivo, lloro, sufro. Me emociono con ellos, son tan débiles, tan curiosos, tienen tan poca caducidad. Perdóname, pero  ha sido muy gratificante, dijiste que íbamos a trabajar en un juego de crear mundos;  debíamos darles forma, cielo, tierra, agua, flora, fauna… avanzamos mucho, cada uno elegimos un globo y todos opinasteis que el mío era el mejor.  Mientras descansabas le di un nombre! ¿Quieres conocerlo?
          —Definitivamente, no, Gabriel...
          —Señor… Señor… escúchame, lo llamo Tierra y lo amo, no me puedes hacer esto ¡Te lo suplico!
         —Gabriel, se acabó, me voy a descansar, cuando vuelva quiero que el tablero esté completamente limpio y listo para iniciar otro juego que he pensado.


Gabriel agacha la cabeza, pliega sus alas y cabizbajo se retira. En ese momento comienza el Armagedón.



8 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Éste paraleliza mucho con el tipo de explicaciones que algunas religiones pretenden que creamos ciegamente. Buena ironía , con su contenido de Dioses antropomórficos y seres alados mitológicos; quienes manifestaban su presencia ÚNICAMENTE, por aquellos entonces, apto para creyentes de lo que les presenten; mayormente a quienes a través de sistemas escolares les han inculcado ésto desde niños.
Para quien se detenga a pensar por su cuenta, y no gusta donar su inteligencia a ser manipulada por terceros, resulta de extrema pretensión que un humano nos explique como es un Dios; total falta de humildad. Con lo sencillo y honesto que resulta decir : No lo sé.
Y considero igual de pretencioso negar la existencia de un Dios.
Pueden sencillamente responder igual : No lo sé.

Cybrghost dijo...

Muy apropiado para un día de Reyes. Me gusta mucho el relato y esa idea de mundos dentro de mundos. De hecho yo intenté un micro con esa idea pero no acabó de quedar bien.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un relato trazado en diálogos, muy del registro de esta autora casi "hemingwayana".

Aunque los personajes se sospechan desde un principio, la idea de cómo comienza el principio del fin me parece muy buena.

Aplausos y besos, Elysa.

L.P dijo...

Ely, ¿habrá solución para el juego de Gabriel? Un escondite, una esperanza? Creo que este ángel es listo, algo se le ocurrirá.
Estupendo relato.

abrazazos
L;)

Mar Horno dijo...

La vida, el mundo es como un gran tablero de juego. Las reglas son injustas, arbitrarias. Ya decía yo, y es que no somos dueños de nuestro destino. Gabriel, espero que nos ayudes. Un beso Elysa, estupendo micro.

Yunuén Rodríguez dijo...

Sí bonito, pero sí predecible.

Rosa dijo...

Me encantan tus diálogos Ely...

Besos desde el aire

Ximens dijo...

Lo que te dije en su día, Elysa, los soberbios son así, se creen dioses.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.