Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 10 de enero de 2012

LEYENDA ESPACIAL




Sacó el carné de conducir naves espaciales el mismo día que le contrató la empresa de viajes interplanetarios. Su duda inicial se rompió al comprobar lo cierto que era lo que le dijo su amigo: si quieres salir del paro sácate el carné de conducir cohetes. Firmó contrato y le mandaron salir con una nave para la luna, en la base espacial necesitaban nuevos víveres. Le dieron un neceser interestelar, sus prendas de uniforme y una tarjeta espavisa para gastos interestelares.

No supo si fue largo o corto el trayecto a la Luna: los suspiros, el control de los mandos y sus sueños entrecortados no le dejaron calibrar. La llegada a la base lunar y su recorrido de pasillos lo desorientó, tomando un taxi que lo acercara a su hotel. El día que pasó allí lo hizo metido en su cuarto, mirando prospectos lunares de los lugares más visitados del satélite.

Entró en la nave espacial para iniciar su viaje de vuelta. Se aseguró de que recargaran el combustible, le subieran las hortalizas del invernadero lunar y le sellaran la valija de correos. Cerró todas las compuertas, se dirigió por el pasillo al centro de mando de la nave. Al entrar se llevó un susto de campeonato, otro tripulante iba a hacer el viaje de vuelta con él. Vacaciones, tal vez.

A mitad del trayecto, su compañero enmudeció. Sus ojos no se movían de un punto en la galaxia. Su voz, apenas audible, le informó que, en aquel lugar que señalaba con el dedo, fue donde chocó con el meteorito.

Adivín Serafín



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10 comentarios:

Yunuén Rodríguez dijo...

A medio relato, justo en la parte del hotel, me llegó la imagen de anuncios publicitarios proyectados en la luna, ¡qué desgracia!

Me gustó el cosmocuento, un tema para variar.

Rosa.E dijo...

Particular relato, lo transmites muy bien. El final me encantó
Buen inicio de semana

Pluma Roja dijo...

Un buen relato con un buen desarrollo me gustó el cierre.

Saludos cordiales.

Rosa dijo...

Me ha gustado Adivín este viaje de carga y descarga a la luna...Y me ha parecido lleno de tristeza y soledad.

Besos desde el aire

carlos de la parra dijo...

Una mirada clara a un suceso futuro.Un nítido retrato del comportamiento social del humano, quien se constituye en depredador del espacio.

Mar Horno dijo...

Adivín, me ha encantado. Muy original. A mi me ha parecido una vuelta de tuerca futurista de la leyenda urbana de la chica fantasma que hace autostop y llegados a un punto de la carretera te dice que en la siguiente curva se mató ella. Muy bueno el detalle del meteorito. Un abrazo.

Cybrghost dijo...

La chica del asteroide. Interesante versión.

Yandros dijo...

Muy buena la adaptación futurista de la leyenda urbana.
Me ha encantado, un saludo

aikatherine dijo...

Mielikuvalla ei ole rajoja;) hauska novelli

Ximens dijo...

Jeje, buen relato de ciencia ficción con carreteras peligrosas. No es descabellado dada la basura espacial.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.