Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 10 de noviembre de 2011

Se pone difícil

El sobre se dobla entre las manos y escapa con un latigazo. Huye como un pájaro pájaro blanco tatuado con siglas. El hombre sonríe, alza sin éxito las manos para atrapar al animal de celulosa. Es el primero del colegio y todo alrededor son cámaras que chasquean. Fotografías que puestas una tras otras harían película de ese instante. El documento nacional de identidad entre los dedos, un paraguas, la camisa limpia y una sonrisa de compromiso. Haciendo equilibrio para no perder el ídem en busca del papel que revolotea alrededor. El presidente y los vocales se mantienen atónitos mientras observan como el sobre se eleva, toca el techo y atraviesa el aula para tirarse por la ventana. Tímidos aplausos dan ánimos al votante frustrado. Se marcha cabizbajo, padre de un voto nulo. Su nombre se tachó de la lista y perdió la oportunidad de ejercer un derecho que se le ha puesto rebelde. El siguiente se acerca a la urna con las cejas muy juntas, sospechando. Dice su nombre y hace un chascarrillo. "Se pone difícil votar cuando ni las papeletas se atreven". Después toma el sobre con fuerza y dirige su mano al centro de la urna.


5 comentarios:

Paloma Hidalgo dijo...

Imagino la escena y como soy previsora me llevaré un imperdible para sujetar bien mi papeleta, no sea que por una de esas casualidades de la vida, la ficción supere a la realidad y...
Muy buen relato, me ha gustado esa vuelta de tuerca al tornillo de la democracia.

Saludos

enletrasarte(Omar) dijo...

que gran confusión para la urna, para el votante y para las perspectivas de futuro.
saludos

carlos de la parra dijo...

Voten todos por algún sabio que no sea político ni partidista, por lo menos para mostrar su desprecio a los ineptos de costumbre.

montse dijo...

Tal como van las cosas tendremos que hacer preparación física para tamaño esfuerzo....

alp dijo...

Intentaré meterla bien...el sobre digo..jejej, un abrazo desde Murcia...

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.