Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 19 de septiembre de 2011

LA ESPAÑA PROFUNDA

Ya no quedaba aire que respirar en la casa, ni tardes que compartir en el pueblo, todo estaba muerto, hasta la cigüeña del campanario.

Abrió la puerta del armario mientras sus bisagras gritaban la intrusión y entre el olor a alcanfor rescató unas blusas amarilleadas por el tiempo y unas faldas hartas de esperar la ocasión; las metió en esa maleta llena de sueños que vivía debajo de la cama y bajó los crujientes peldaños de madera que le conducían a la cocina.

- Padre, me voy, - él siguió comiendo sin levantar la cabeza del plato.

Ella permaneció largo rato en el quicio de la puerta, esperando un beso, un “no te vayas”, un milagro…

Después se alejó lentamente sin mirar atrás, ni siquiera se volvió cuando oyó cargar la escopeta de su padre apuntando a su espalda.

13 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Es un relato durísimo y lo es en parte, porque al menos yo, creo que puede llegar a ser verdad.

Rosa dijo...

Más duro en la re-lectura Esperanza.

Besos desde el aire

Maite dijo...

Tremendo, consigues que el lector se compadezca de la protagonista, pensando en el poco cariño del padre, en la frustración y el orgullo que le impiden despedirla, y sin más, nos asestas un mazazo con ese sonido de muerte, o al menos, de amenaza.

Sergio dijo...

Al desenlace la pareja de la Guardia Civil prestando declaración al grupo de alcahuetas reunidas en torno a la rancia maleta volcada en el suelo de tierra.
¡Muy bueno!

Nicolás Jarque dijo...

Esperanza, es un placer verte aquí y volver a leer este genial relato de otro tiempo o no de un país en el que vivimos.
Un abrazo muy grande, ESCRITORA.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Duro, de los que arañan la conciencia colectiva.

Me parece un magnífico texto.

Mis felicitaciones, Esperanza.

Un saludo.

Susana Camps dijo...

Inmejorable final.
Abrazos.

carlos de la parra dijo...

Magistralmente escrito.
Horroriza al colectivo lector por el hecho de que se siente como extraído de más de un caso real que se ha dado en países de excesivo dominio paterno aúnado a conceptos retorcidos morales.

Pluma Roja dijo...

¡Válgame Dios! ¡Qué final! muy bueno. Felicitaciones por compartirlo.

Saludos cordiales.

Paloma Hidalgo dijo...

Hola norteña,
Me ha gustado ese aire de pueblo que tan divinamente recreas y que me ha envuelto durante toda la lectura, y ese final, tremendo, que me devuelve a a la realidad con la conciencia intranquila.

Un saludo de otra norteña.

Pepa dijo...

Tremendo! Me fascina cómo dibujas los personajes en una pincelada, cómo cuentas toda una vida en pocas palabras. Consigues que oiga cuando carga la escopeta y aún el silencio tenso de después. Felicidades.

ESPERANZA dijo...

Luisa, Rosa, Maite, Sergio, Nicolás, Pedro, Susana, Carlos, Pluma Roja, Paloma y Pepa, gracias a todos por vuestra lectura y vuestros comentarios.

Un abrazo para todos,

Ximens dijo...

Esa España profunda que vemos en las noticias, aún. Muy bien narrado ese salir de la cochambrosa cuadra familiar. Relato duro sobre lo difícil que es desprenderse de esa familia que considera a los hijos como cabezas de ganado.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.