Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 18 de septiembre de 2011

El azar en la caseta de la luz


Lo veo cuando voy al trabajo. A esa hora, en esta época del año, la vereda es sombría y húmeda y el hombre suele estar sentado en la vereda del hotel cerrado, fumando quizás el primer cigarrillo. Detrás, en la estrechez del nicho sin medidores, su cama: un revoltijo de trapos y bolsas.
De su vida conozco varias cosas: que fue a la universidad, que solía jugar al ajedrez, que vivió muchos años en Estados Unidos, que tuvo esposa pero no hijos; también, que cuida coches, que se baña en la estación de servicio, que los del mercado le dan comida, que desde la primavera vive allí, cerca del Bingo.
¿A que duro hasta las primeras heladas? —desafió, fiel a su vicio, al reportero que lo entrevistó para el diario. 

4 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Foto fiel que descubre una de tantas (tantísimas) miserias urbanas.

Duro y disfrutable a la vez.

Mis parabienes.

Ximens dijo...

Lo que describes y se ve tan claramente junto a esa vereda es eso precisamente: las personas que han sido expulsadas del camino. Cada vez más frecuente. Aunque esn este caso se trata de un jugador, un apostador, que está perdiendo.

carlos de la parra dijo...

Retrato nítido de un momento de vida, en lo externo y en lo interno.
La posibilidad siempre sigue siendo una página en blanco.

Lucas Fulgi dijo...

Los comentarios anteriores, solo con las palabras que usaron (foto, descripción, retrato) dicen muy bien lo que lográs... una pintura. Muy interesante relato.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.