Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 8 de agosto de 2011

Nosotros y los otros

Salí y miré y olí y volví a salir y volví a oler y me puse a pensar.

Salí al pasillo y miré el número que -desproporcionado- me decía que vivía desde hacía un tiempo en la habitación 29 de un hotel barato. Olí el tufo a fritanga que llegaba desde la cocina y supe que aún no eran las 10 de la noche. Salí a la calle para encontrarme con Maricel, la otra, asegurándome de que no quedara nada de ese olor tribal en mi ropa, y me puse a pensar si en verdad existía el amor eterno.

Hacía ya un año que estaba con Gabriela y me parecía que había encontrado en ella todo lo que en otras mujeres me había faltado, sin embargo, apareció en mi vida Maricel y creí que la mejor forma que tenía de convertir a Gabriela en mi amor perfecto, en mi amor eterno, era dejándola por Maricel. No tenía idea de qué iría a suceder luego, pero quería desaparecer con ella, construir otra vida, una nueva historia cuyo objetivo principal fuese confirmar que mi amor por Gabriela había sido el amor perfecto, el amor eterno.

Cuando esa noche le conté a Maricel lo que había estado pensando, me dijo que le había parecido genial, que ella también…

Demoró muy poco en juntar sus cosas para abandonar la casa e irse conmigo. Embriagados por el flamante poder, salimos a construir esa nueva vida.

Lo que no pude anticipar en aquel momento, lo que no pude comprender, fue que yo también era el otro, la manera, el camino que tenía Maricel de convertir a su novio en el amor perfecto y eterno.

Finalmente lo conseguimos, ahora -Maricel y yo- somos dos infelices que viven recordando su amor -cada cual el suyo- en un cuarto mugroso de otro hotel barato.

19 comentarios:

montse dijo...

¿Lo mismo, en otro sitio, con otra persona?

Yun Rodríguez dijo...

Sacrificar la felicidad como ofrenda para eternizar un amor parece tan sublime como estúpido debe ser en la realidad.

Me encanta que vivan en un cuarto mugroso de otro hotel barato, es el marco ideal para su patetismo.

¡Oye! Este par son del club de "Los amorosos" de Jaime Sabines. Saludos.

Raul a q dijo...

¡Qué bueno,Humberto! eso es lo que se dice: Que no sabemos lo qué tenemos hasta que lo perdemos.
sensacional relato, amigo.
Un abrazo.

Anna Jorba Ricart dijo...

Has cerrado un circulo a la perfección...Texto redondo.
Tu interior va contigo siempre y eso es lo que hay que resolver.

Cybrghost dijo...

El relato me ha parecido fantástico. Tanto que me he quedado preguntándome como han podido ser tan estúpidos para hacer un razonamiento así (o sea, que les he dado la categoría de seres a los personajes).
PD: vaya perorata me quedó.

Sara Lew dijo...

¡Qué vida tan patética la de ambos! Y qué bien contada. Me ha parecido muy bueno el relato, Humberto. Un saludo.

Humberto Dib dijo...

Muchas gracias por los comentarios a esta mi primera aparición en este magnífico espacio. Comparto aquí un lugar con excelentes amigos y escritores, eso es más que un honor.
Un abrazo.
HD

Pedro Sánchez Negreira dijo...

A veces la suma de dos errores da como resultado un acierto. Al parecer ambos consiguieron lo que buscaban.

¡Enhorabuena!

MA dijo...

Bonito relato. Historias de amor imposibles, las mejores.

Sabrina dijo...

Qué gran escritor, Humberto, nunca dejan de sorprenderme tus historias, en cualquiera de los blogs que participes.
Un beso para todos los participantes.
Sabri!!

Ximens dijo...

El relato es muy acertado, y para mi va más allá de ese amor de segunda para preservar el de primera, que debe ser inmarcesible. Hace referencia a tantas y tantas cosas que en la vida debemos dejar ahí para que den sentido a nuestro vivir. Puede parecer estupido, pero en ocasiones no lo es.

carlos de la parra dijo...

Es maravilloso leer una primicia de como dos se unen para construir una infelicidad juntos.
Aunque ésto en la mayor parte de los casos sucede entre quienes intentaban ser felices.
Que congelado de realidad nos brindas.
Bravo.

alfonso dijo...

Curioso relato, felizmente triste podria definirlo.

Hay mucha calidad en los relatos de este blog.

Un saludo a todos.

El Eskimal dijo...

Vaya que es triste el cuento. Muy triste.

Ana dijo...

Tal vez los protagonistas intuyeron que el amor eterno no existía y quisieron frenar el desencanto o el hastío.
El mustio final de la historia puede ser el premio a la cobardía, pero con un punto a favor, el de no haber perdido la ilusión de que su otro amor era el perfecto, y en eso se anotaron la victoria.
Igual sorprende la no-tristeza del abandono de un gran amor. Todo sorprende en tus relatos y hace pensar, hay tantas cosas por imaginar, nada es tan simple.
Me encanta encontrarte también en este espacio que te sienta muy bien!

Susana Camps dijo...

He empezado a leer a Humberto Dib ahora y su blog me ha parecido fenomenal. Magnífica idea que lo traigáis aquí, pues aunque tiene una cantidad deslumbrante de seguidores, algunos rezagados aún no le teníamos presente. Me impresiona el modo aparentemente sencillo con que presenta los momentos más determinantes de la vida de sus protagonistas, normalmente ajenos a la relevancia del momento, como estos de hoy.
Saludos admirados.

Stefania dijo...

Excelente relato, se nota la calidad del artista, una historia de dos seres inconformes que merecen el destino que tuvieron.
Humberto Dib, qué gran relatista!!!
Stefi

Millz dijo...

¡Muy bueno, Humberto! como nos tienes acostumbrados. La vida siempre nos sorprende. Lo has plasmado en esta historia. Mis afectos.

Lalo dijo...

El mejor relato que leì en este blog!! Humberto Dib què excelente escritor.
Felicitaciones y saludos a todos.
Lalo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.