Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

jueves, 15 de agosto de 2013

Señoronas


Estas seis trabajadoras que se desempeñaban en el mismo lugar, bajo las órdenes de Don Sixto eran, según la opinión del hombre, muy buenas obreras, de ley, como se jactaba.  Tenían mucho a su favor, pero también algo en contra. Gregarias por naturaleza, vivían en una especie de conventillo, todas juntas, pero a la vez cada una en su recinto, en el mismo barrio. Su principal virtud radicaba en que no les gustaba salir de noche. Sólo andaban de día. Compartían gustos comunes, por ejemplo, su vestimenta un poco suntuosa. Cuando tuviesen descendencia, criarían a sus hijos con amor y esmero. Otra característica virtuosa era que comían de todo, todo les gustaba,  lo cual significaba un problema menos para Don Sixto. Éste,  todas las mañanas hacía el acostumbrado recorrido para controlar el producto que ellas fabricaban. Siempre estaba en buenas condiciones, perfectamente diseñado y producido. Él las apreciaba mucho, hasta puede decirse que su trato hacia las trabajadoras era cariñoso. Les llamaba por su nombre y a algunas les había puesto un apodo. Sin embargo, las seis presentaban un problema común: Estaban interesadas en el mismo candidato y el muy desfachatado presumía con todas y galanteaba a cada una. “Pero al fin y al cabo siempre habría de existir una preferida” pensaba Don Sixto a quien el presuntuoso no le preocupaba.  Gustaba de entretenerse al atardecer, viéndolo al galán recorrer el territorio, siempre adelante y a ellas como verdaderas señoronas con aires de andar sin prisa, seguirlo a la distancia, esperando que él, se decidiera por alguna.
2013






7 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

GENIAL Zunilda.
Me azotaste contra el piso como cucaracha con hilito.
Me sentí espectador de una película de época muy fina incluso deseando que no terminara, y el remate del gallinero me deja dudando de mi coherencia mental.
Es tan perfecto que ni necesita el
final de la foto.

Ángel-Isidro dijo...

Fantástico tu blog, Zunilda. de humor e ingenio. Un cordial saludo, y feliz verano.
Angel-Isidro.

Jerónimo dijo...

Un buen micro, bien narrado.
Las obreras perfectas dejaban de serlo cuando se presentaba ante ellas el galán de la empresa. Y es que de las garras del amor no escapan ni las gallinas.

Saludos.

Setefilla Almenara J. dijo...

Zunilda, me ha gustado y entretenido esta crónica del gallinero. Por momentos he pensado que se trataba de uná metáfora gallinácea refiriéndote a un grupo de mujeres. Bien valdría para el caso, jeje.

Saludos desde España.
Sete

Verónica dijo...

Hermoso relato, Zuni. Me ha encantado.
Besos

Anónimo dijo...

Siempre tengo gallinas en mi corral acompañadas de un solo gallo. No puede haber dos gallos porque se matan a picotazos.

Zunilda Moreno dijo...

Gracias amigos, me alegro que les haya gustado y me encantan los comentarios desde cada mirada.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.