Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 4 de mayo de 2013

Rapto de soledad

El viejo, fatigado por el esfuerzo, abanica el aire con sus manos curtidas. Tras una breve pausa retoma su tarea y empapa el pincel en la pintura rosa que convertirá ese minúsculo trastero en la tierna habitación de una niña. Piensa amenizar las paredes con cenefas y cuadros infantiles; quizás también con un póster de un bello paisaje que simule una ventana. Entonces, cuanto lo tenga todo listo, saldrá a buscar una nieta.





17 comentarios:

jordim dijo...

SÍ, voy a mirar qué más hay por aquí..

Cabopá dijo...

Qué tierno este "rapto de la soledad"
Con que pocas palabras se pueden hacer unas letras bellas.
Me gusta mucho eso de pintar una ventana...

Besicos, amiga Sara

Carlos de la Parra dijo...

Siempre se nos dá una impar proporción de lo real contra lo imaginario.
Despreciable puede ser la realidad pero maravillosa la fantasía.
A excepción de la belleza de tu foto.

César Augusto Pacheco (Rashek) dijo...

Breve y con un final imprevisto que te deja pensando. Muy bueno Sara. Abrazos.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un micro con un final desgarrador, Sara, que deja el desasosiego prendido en el lector.

Un abrazo

Cybrghost dijo...

NO sabría decir si el final es triste o inquietante.

Sara Lew dijo...

Este micro tiene dos lecturas: una tierna; la otra terrible y desgarradora.
Gracias por vuestras opiniones y comentarios.
Abrazos.

Patricia Nasello dijo...

Exquisito en su ternura, Sara!

Beto Monte Ros dijo...

Una historia que retrata la realidad, hay muchos viejos solos y olvidados. Una ilustración bonita.

Saludos.

Diego Alejandro Majluff dijo...

¡Es fantástico! El tipo idealizó todo, se puso en movimiento sin importar si era posible o no tener una nieta.
¡Saludos, Sara!

Miguelángel Flores dijo...

No sé si me produce ternura o pavor. Bueno, sí lo sé. Me produce lo primero si leo pienso en el abuelo y ya estás; y lo segundo, si entorno los ojos pensando en él.
Me gustó mucho esa dualidad, Sara.
Un abrazo.

Miguelángel Flores dijo...

Vaya, acabo de leer los comentarios. Y yo pensando que era original...

Aniquiladora dijo...

Entre anticiparse y precipitarse media un abismo.

Besos.

Cristina dijo...

Desgarradoramente real, en pocas letras has pintado un trozo de vida.
Un placer leerte, te dejo un abrazo.

Jorge Loarte dijo...

La soledad puede llegar a ser un modo de vida, cuando uno es muy suyo.

Vivir los últimos años sin nadie, y no porque uno quiera, ha de ser un calvario.

Hay belleza en tu relato, y también originalidad.

Un abrazo.

ana dijo...

Nada como los abuelos, irían a por la luna si se lo pidieran.

Besicos.

Marina dijo...

¡Madre mía qué bueno!!

Me encantan los micros...muy muy buenos corazón.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.