Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

domingo, 10 de febrero de 2013

LA VOZ DE UN LIBRO.

Él era el tipo de lector ávido de aprender todas las técnicas y manuales acerca de como escribir ficción. También había repasado kilómetros de párrafos de autores  tanto famosos como obscuros en el intento de aprenderles algo.
Su hábito de lectura llegaba al vicio. En el baño siempre tenía unos cuantos tomos de novelas, cuentos filosofía y ciencias y que no. La esposa bromeaba cada vez que asistía a hacer del cuerpo; diciendo que utilizaba la literatura como laxante;pues se quedaba horas. En ocasiones parecía que se había ido a vivir al inodoro.
Y es que Gerafasio Bracamontes anhelaba escribir relatos que tuviésen un estilo único y que rompiera con todo cartabón, y así salir del metafórico corral de las reglas y preceptos vigentes, más sin perder alcanzar la pericia y la brillantez.
Un buen día cayó en sus manos un tomo titulado: " EL ICONOCLASTA DE LA GRAMÁTICA Y LA LITERATURA ". Ahí se reflejaban todas sus búsquedas e interrogantes; le sugería ser auténtico y sentarse muchas horas a escribir lo mejor que pudiése, y que no se limitara a la exageración y lo superlativo para ser original, sino que liberase sus deseos más íntimos y sus sueños como un conjuro para hacerlos realidad. A la vez le centraba en la certidumbre de que entre los millones de autores no llegaría a escribir algo nuevo, que en literatura ya estaba todo escrito.Quedaba vigente lo de : Él hombre es el estilo", al igual que en las variantes de toda personalidad humana donde físicamente se pertenece a un biotipo, guapo o feo, gordo o flaco, lo cual aunque uno lo modifique le hace caer en otro grupo de similares. Leyendo ésto se congratuló de ser bien parecido y no tener cara de pescado y se aplicó a seguir los buenos consejos del libro pero a su propia interpretación.
A pocos meses, en el café de un barrio lejano a casa donde solía pasar algunas horas escribiendo en un cuaderno, apareció la esposa hecha una leona tirándole rasguños y cachetadas. Al pedirle calma ella le señaló un párrafo del último libro que el había publicado de título"El último de los grandes románticos", donde al finalizar una erótica escena anuncia en diferente tipografía. Se convoca en éste tomo a mujeres hermosas y poseedoras de buen cuerpo a participar en vivencias como la anterior descrita. Y ahí da la dirección del susodicho café.
Gerafasio gritaba al defenderse: ----Pero es ficción,mujer, solo es ficción.---
Al rato de aplicar lo  mejor de su hábil palabería , ya la había calmado, cuando una joven bellísima se acercó y preguntó ---¿ Es usted Gerafasio?---
El pobre alcanzó a ver que ella traía también el  tomo de su autoría.

2 comentarios:

Diego Alejandro Majluff dijo...

Pobre muchacho este Gerfasio, Carlos.
Me siento identificado: Roland Barthes me ha acompañado en varios excusados.
¡Saludos!

Zunilda Moreno dijo...

Carlos, tu pluma es mágica y deja su estela. Un abrazo, amigo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.