Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

lunes, 10 de septiembre de 2012

EL REGRESO.

A un loco los demás no le creen aunque tenga la razón.
Éso lo entendió más que bien un mesías que regresó a la tierra y amistó con un habitante del manicomio quien fué a parar ahí por expresar desacuerdo con muchas reglas y leyes que regían en las ciudades.
El Dios reencarnado le explicó que no le interesaba salvar a una humanidad que aceptaba tanta injusticia y que tampoco deseaba ser crucificado como su predecesor.
Sin embargo si salvaría a una docena de mujeres y hombres para que le acompañasen a los mejores lugares del mundo y la pasaran bien todas sus vidas. Incluyó a su amigo.
Cuando llegaba el momento de pagar hacía el milagro de desaparecer a todos.
De repente la gente violenta en especial tiranos y criminales empezaron a ser devorados por cocodrilos
Los discípulos sabían que todo ésto era obra de el maestro, pero ellos callaban pues comprendían que lo hacía por amor a los demás. Como dicen; muerto el perro se acabó la rabia.
Aún así pasaron varios siglos para que se eliminase la relación adversarial entre los humanos.
Por fin se dieron cuenta que si todo mundo es incluído en los beneficios y la justicia surge la paz.
Y con la paz comienza una nueva era.

8 comentarios:

Jon Igual dijo...

Las desigualdades son la causa de la mayoría de los conflictos, aun así no sé si su erradicación llegaría a traer la paz. Los humanos somos muy envidiosos, y siempre habrá alguien que posea algo que queramos...
Un saludo.

carlos de la parra dijo...

Quizás tengas razón acerca de ésta pequeña pieza de teología-ficción.
Y como se ilustra en ésta misma los cambios a mejorar acaso solo los puede instalar una deidad.
En lo personal creo que debe haber un Dios o varios, ¿porqué no?, más no los antropomorfizo como ciertos cultos, y creo que en ocasiones llegan a escuchar nuestra desesperación. Y quedo abierto a la posibilidad de que todo algún día llegue a arreglarse.
Ya sea por medio de Dioses o de humanos.
No dejo de ser un optimista desbordante, y quizás por éso escribo y persisto en hacer lo que pueda por mi mundo.

Dr.Krapp dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dr.Krapp dijo...

Una solución radical pero esperanzadora, Carlos. Dino Buzzati tiene un relato muy curioso
donde se relata la inesperada y progresiva muerte de los máximos dirigentes mundiales. Lo leí hace muchos años y ya no recuerdo como acaba esa historia. Por recordar no recuerdo si andaba alguna divinidad en el fregado.
El Colombre http://www.acantilado.es/catalogo/el-colombre-363.htm

carlos de la parra dijo...

Cierto Doctor.
Hay que tener arriba el ánimo y reír que la vida es breve.
Gracias por comentar.

virgi dijo...

Lo de la nueva era es lo que veo difícil.
Besos

carlos de la parra dijo...

Gracias virgi, visité tu magnífico blog con sus hermosas imágenes.

Zunilda Moreno dijo...

Gracias, amigo por tu última frase. .
Sin palabras. Un abrazo, Carlos.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.