Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 29 de enero de 2014

En blanco y negro

Pocos pueden atestiguar sobre lo que realmente ocurrió, hace ya muchos años, en el viejo cinematógrafo del pueblo. El antiguo propietario –herido esa noche de un disparo, según dicen, al intentar apagar el proyector- es ahora tan senil que ya no recuerda ni su nombre. Del puñado de espectadores que sobrevivieron al tiroteo protegiéndose detrás de las butacas, solo Milton aún sigue vivo, pero se niega a hablar, (lo cierto es que nunca superó aquel trauma). Y por último, el que antaño fuera acomodador del cine –quien al parecer presenció toda la escena escondido detrás de las cortinas-, continúa con su ridículo alegato de que el responsable de los disparos fue el protagonista de la película. 




7 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

En el pueblo han de pensar que o fué el, o quedó confundido entre los balazos de la pantalla.
Queda sospechoso por igual al lector.

Miguel Ángel Pegarz dijo...

Ese pueblo parece el final de "Malditos Bastardos" de Tarantino.

RECOMENZAR dijo...

tu texto me ha dejado pensando

Luis Antonio dijo...

Ese acomodador no me gusta nada. La ausencia de propinas puede estar en el trasfondo de ese suceso...todavía no esclarecido.

El Eskimal dijo...

Un cuento donde la ficción entra en otra ficción, la que la describe. Saludos.

Diego Alejandro Majluff dijo...

Yo estoy con lo que dice éste muchacho Luis Antonio. Ah, sí, sí. Muy misterioso es todo.
Un texto de ficción muy intenso en pocas líneas.
¡Saludos!

Mauro T. dijo...

Enhorabuena!
Que maravilla ocurrió en ese cine?

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.