Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 18 de febrero de 2014

ARMONÍA CREATIVA.

Con los escenarios listos para  filmar, salieron de la sala de juntas todos los integrantes del equipo técnico y el director,así como los tres actores que tomarían parte en el rodaje. Todos vestían de ropa del tono más blanco posible.
Comenzaron con el más sencillo, alguien que una vez que ejecutáse su interpretación no podría dar marcha atrás. Éste imprimiría conciencia a los demás de lo trascendente e irreversible de su acción.
El hombre flaco y con expresión trágica y la mirada muy abierta y sin parpadear, tal como indicó el director, subió los escalones del patíbulo, se puso la soga al cuello y él mismo accionó la palanca que quitaba el piso de sus pies. Por casi un minuto que cobró un impacto escalofriante en todos los presentes, el cuerpo se sacudió mientras la cámara en grúa hacía un suave viaje de acercamiento para tener la reacción final de la cara y disponer del fotograma para la edición. Desde el comienzo de la toma el técnico a cargo de los animales estuvo fuera de cuadro abriendo jaulitas para soltar murciélagos volando por todo el escenario prestando ambientación Hitchcockiana e imprimiendo un fondo clásico de cine de horror.
A la voz de ---Corte. Preciosa , se queda.--- El grupo entero aplaudió por un buen tiempo conmovidos ante el sacrificio final del compañero que se mató. Sin simulación alguna ,tal como estipulaba el contrato de todos los actores.
Pasaron a la locación del exterior. Era un lago rodeado de nieve. Para cumplir con la atmósfera blanca que se mantenía en la temática estructural del corto, se montaron varias plataformas flotantes para tener las cámaras que se harían cargo del master,( la toma maestra) y las tomas de protección de diversos encuadres de detalle que requería el hecho de que no habría toma dos.
El señor Murataki, el director, dió la voz de acción al actor; un viejo comediante con mucha experiencia y un cáncer terminal quien había accedido a contratarse para su ultimo trabajo a cambio de que su familia recibiera el generoso salario y a su vez aprovechar ésta eutanasia.
El anciano comenzó a caminar desde la playita hacia el interior, cuando el agua le llegaba a los muslos empezó a lagrimear provocando la orden de corte y aclarando con el director que el agua estaba muy fría , que entendía claramente que debía mostrar una decision sin flaquezas en todo momento pero que no había de que preocuparse, el se sobrepondría e iba a seguir avanzando con la actitud estóica que habían acordado. No fué necesario proferir la amenaza de llamar a otro actor, lo cual significó un alivio para todos.
Varios ayudantes se avocaron a vertir agua caliente para eliminar otra posible falla. En la siguiente quienes fallaron fueron los patos, pues a ellos sí les agradaba el agua fría y tenían tendencia a alejarse del actor, pero se les logró meter al orden manteníendolos en sitio con hilos invisibles.
A la nueva orden de acción su avance a sumergirse paulatinamente en el lago solo puede describirse como un acto de precision matemática. Toda su expertesía de sesenta años en los escenarios quedó concentrada en su caminata final; la cual concluyó con una toma fija de la superficie bajo la cual se había hundido. Gran momento de tension causó ésta total quietud en que se mira el momento en que cesan de aparecer las burbujas que revelaban su ultimo aliento de vida.
Una nueva ovación de pie con lágrimas en los ojos.
El plato fuerte del proyecto; el hara kiri; se ensayó minuciosamente sin el cuchillo. Los dos compatriotas japoneses prepararon la secuencia de los movimientos que implican rebanarse el abdomen en forma de un cuadro perfecto. Manteniendo el tema blanco se llevó a cabo sobre una blanquísima alfombra la cual recibió la descarga roja de los intestinos al ser expulsados fuera del cuerpo bajo el torrente de sangre que se convocó en la region abdominal. El resultado culminó con clasicismo impecable en la ejecución de éste rito de muerte voluntaria.
Las tomas de protección al asestar la cuchillada inicial y la reacción facial simultánea fueron calificadas de geniales por conocedores de la materia.
El señor Murataki les dedicó un momento interior cavilando el carácter de sus compañeros histriones y su  devoción al cumplimiento del deber.
Ya difundida la proyección del producto terminado con toda su música y post producción ,no faltaron críticos del director quienes lo tildaban de insensible.
Él se limitó a decirles que la campaña de cerveza  había roto records de ventas en ésta bebida, además había bajado el índice de suicidios por su mensaje final. Éste se incluía en una toma con la que se contempla una fiesta pletórica de alegría desencadenada; que obviamente fué filmada antes de las escenas de muerte; y en la cual los protagonistas aún vivientes ingieren la cerveza del anuncio y bailan felices entre la multitud de chicas bellas y otros festejantes mientras la voz melosa del locutor anima con la frase. ---No te suicides, mejor bebe cerveza.---





14 comentarios:

Dr.Krapp dijo...

Aunque tengo un blog titulado Círculo de Los Suicidas Perezosos desconocía las posibilidades para los suciidas de este Snuff Spot tal como dírían por tus tierras norteamericanas. Darle un tono práctico a los suicidios, aparte de conseguir algo de dinero y un buen recuerdo para sus deudos, no sería una posibilidad que desdeñarían mas de una empresa de publicidad y marketing. Quizás se haya producido o es una visión demasiado futurista pero en todo caso tu texto da mucho que pensar.
Felicidades, Carlos

Carlos de la Parra dijo...

Ciertamente Doctor,pienso que todo lo que se pueda imaginar o llegará a suceder o ya lo hizo en alguna parte.
Las agencias publicitarias son capaces de cualquier cosa por vender, y la creatividad es juguete perverso que incluye al bien y al mal como elementos.
Si escribimos algo de absoluta bondad nos quedamos sin lectores.

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

Brillante, Carlos, qué buen micro.
De lo mejor que he leído de tu autoría.
¡Felicitaciones!

Carlos de la Parra dijo...

Gracias por tan amables palabras, te comento más en tu blog, el cual recomiendo a todos quienes gusten presenciar un despliegue tremendo de buenos relatos con los tuyos y los del equipo de talento que has reunido.

Amapola Azzul dijo...

Siempre me sorprendes, enhorabuena, un abrazo.
Feliz semana.

Carlos de la Parra dijo...

Bellísima Amapola, lo que escribimos nos lo regalan las voces que flotan en el éter.
Basta sintonizar el receptor contenido en nuestra mente.

El Eskimal dijo...

Buena Carlos. NO quisiera trabajar con ese director. Lo interesante del cuento no son en sí las muertes sino la pasión de los actores por el trabajo.
Abrazos.

Carlos de la Parra dijo...

Estimado Eskimal,de no implicar suicidarse sería un trabajo interesante bajo la dirección del Señor Murataki.
El corto aquí narrado muestra su detallismo y humor negro.
Salud.

jordim dijo...

Tengo que aprender a escribir más corto...

Carlos de la Parra dijo...

Jordim, no creo que necesites aprender.
Escribes con gran estilo.
Las historias tienen su tamaño correspondiente.
Intenté comentarte en tu post genial del detective, pero wordpress me metió en un proceso de confesión que complicó que lo hiciera. Eres un buzo de las profundidades de la mente.
BRAVO.

Forbidden dijo...

Pense que me estaba metiendo en una película de Samurais, pero bueno un golpe de tuerca y terminamos en una fiesta con mujeres sensuales.

Saludos

karin rosenkranz dijo...

Está muy bueno. Me ha encantado, un buen relato de rodaje, el blanco manchado de sangre, el harakiri, algo que por cultura propia no logro entender. Pero que cada uno haga lo que quiera con sus intestinos...

un saludo

Zunilda Moreno dijo...

Querido escritor "negro", no por el color de tu piel sino por la tonalidad que emana de tus apasionantes relatos. Este cuento sin tapujos, descriptivo y genial, merece estar en una Antología. ¿Lo has pensado, siquiera? un abrazo, mi amigo.

Andrea Vinci dijo...

Gore, gore, gore... ¡estupendo!

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.