Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 25 de septiembre de 2013

No encuentra palabras

El escritor está preocupado. No encuentra palabras para expresar lo que desea escribir.
Se encuentra paralizado, sin saber qué escribir. Piensa y piensa y rechaza y rechaza una y otra idea. Teme que los críticos, la gente, los conocidos, los desconocidos, todos, no comprendan lo que escribe. 

Bueno, piensa, ¿por qué no simplemente escribir sobre lo que le pasa, su vida y sus preocupaciones? 
Escribir libremente sin querer quedar bien con nadie. Tal vez, ni siquiera consigo mismo. 
Escribir, simplemente escribir. Las palabras que le lleguen a su cabeza. 

Así que escribe... Escribe y Escribe...

Son ya demasiadas palabras, y el microcuento parece novela. 

El escritor está preocupado. No encontraba palabras y ahora todas las palabras lo encuentran a él.

4 comentarios:

My Stories Project dijo...

Pues sí que muchas veces pasa eso, pero hay que superar el exceso y la escasez supongo!

María

Lucas Fulgi dijo...

Pasa y pasa. O sea, sucede pero se va.

Carlos de la Parra dijo...

Concuerdo.

Rosa B.G dijo...

A veces suceda, empezamos un relato corto, pensado para ser reducido y empieza a tomar forma en nuestra mente, a estirarse, a crecer.Los personajes dejan de obedecernos , empiezan a ir cada uno por su lado, como confabulando una historia que nos van dictando.
Me encanta esa sensación, son las veces que más se disfruta escribiendo porque creamos un mundo paralelo.

Un beso
Me encantó.

Rosa
Cuando quieras hazme una visita, te espero.
Literatura a vueltas.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.