Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 13 de septiembre de 2013

Me gustaba

Me gustaba el número 11.
Me gustaba el riesgo.
Me gustaban los rascacielos.

Me gustaba ser el protagonista allí donde iba.
Me gustaba chillar.
Me gustaban los martes.

Me gustaba viajar.
Me gustaba septiembre.
Me gustaban los aviones.

Me gustaba sentir la adrenalina en mi cuerpo.
Me gustaba Nueva York.
Me gustaban las casualidades de la vida.

Hasta aquella mañana de 2001 cuando a las 8:46, hora estadounidense, todas mis aficiones se dieron cita en una torre.

Miguel Molina 
Entre vueltas de tuerca
En 99 palabras

4 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Celebrar un crimen que trajo muerte y dolor a miles de inocentes es una bajeza. No creo que serías capaz de encarar a las familias y sobrevivientes que perdieron seres queridos por un acto demencial dirigido por manipuladores de creencias religiosas que llevaron a jóvenes asesinos a llevar a cabo semejante maldad.
El humor negro y el sarcasmo pertenecen al mundo de la ficción.
En la historia de la vida real hay que rendir cuentas.
Quizás declaras ésto sin afán de maldad, y no te juzgo como persona, pero no deja de ser una clara falta de conciencia de los hechos reales.
Callar hubiera sido más fácil.
Pero callar es un poco como aceptar o estar de acuerdo.

Miguel Molina dijo...

Acabo de ver este comentario y me he quedado bastante sorprendido.

Carlos no sé dónde ves que he celebrado algún crimen, simplemente he contado una historia sin faltar el respeto a nadie.

Al igual que hay gente que habla de malos tratos, otros sobre guerras, etc yo me he limitado a escribir un microrrelato basándome en un hecho que te aseguro no me dejo indiferente.

Vivo en Madrid y te aseguro que por desgracia sé lo que son los atentados terroristas, y desde luego no me hacen ninguna gracias, ni los aplaudo.

Saludos.

Carlos de la Parra dijo...

Tampoco escribí con afán de ofenderte. Quizás fué la forma en que capté la narrativa me parecía festejo de un acto terrorista, específicamente las torres gemelas.
Que bueno que aclaras mi captar ésto con error. Disculpa. No era nada personal.

Miguel Molina dijo...

Carlos me alegra que haya quedado aclarado. Te aseguro que en ningún momento traté de festejar ningún acto loco de barbarie criminal como fue el que sucedió aquel día.

Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.