Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Martina



En pocos minutos, el recinto se llenó de un humo gris que parecía brotar de cada rincón del cubículo. Los ojos apesadumbrados de Jacobo, ya casi no distinguían nada, sólo formas girando a su alrededor. Las botellas descorchadas y vacías se mecían en el piso entablonado. No podía respirar. Terminó cayendo de bruces. En la mañana siguiente, dos bomberos robustos lo encontrarían casi muerto de asfixia, en medio del derrumbe. Pero, ¿Qué diablos estaba sucediendo? ¿Y Martina, por qué le hacía eso. . .? Serían esas preguntas, los últimos pensamientos  que recordaría después de tres meses en coma, cuando despertó con una exhalación perturbadora, en aquella sala blanca tan distinta a su última morada. “Qué tipo raro, éste” había observado uno de los servidores: “Mira que meterse en la cripta para tomarse unos vinos a escondidas, y sólo por temor a la reprimenda de su esposa.”

5 comentarios:

Carlos de la Parra dijo...

Con narrativa elegante despliegas éste retrato con decorados antiguos y que en el contenido muestra la tristeza del adversariato conyugal.
Matrimonios así están urgidos de visitas al psicoterapeuta.
Curiosamente en el relato que sigue aquí mismo abajo del tuyo, muestra como alguien se libera de un yugo así.

El Eskimal dijo...

Es posible leerlo como un fantasma, una Martina viva pero en la cripta.

Lucas Fulgi dijo...

Buen cuento. Y me gustó tu lectura, Eskimal.

Gloria dijo...

Es que hay personas que no reprenden, acusan sin tener en cuenta la circunstancias que llevan a uno hacer lo que hace.
Eso sí, el escondite es el más escondido que pudo elegir.
Buena narrativa aderezada con inquietante decorado.
Besso de gofio.

Zunilda Moreno dijo...

Gracias amigos. Es bueno leer las opiniones porque enseñan. . .Un abrazo.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.