Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Mensaje



Sabrina deambulaba por la sala de espera de grandes dimensiones, con pisos de mayólica del 1900. Al comienzo, su estado emocional no pasaba de una leve irritación.  La nueva secretaria no la conocía, así que dio su apellido de soltera para agregarse a la lista de turnos. Su ritmo cardiaco aumentaba lentamente. Sus manos húmedas buscaban la soledad del bolsillo de su chaqueta, mientras una lágrima, caía. Estaba a punto de estallar en ira y su reacción se anticipaba agresiva. Esa pasión del alma era arrolladora. Cuando se abrió la puerta, se encaminó segura hacia su esposo y lo abofeteó.  

9 comentarios:

Francisco M. dijo...

Hola amig@,

Realmente interesante, otra forma distinta de narrar una historia.

Mis felicitaciones, sigue así :)

Te agrego a mi lista de blogs útiles, y si te apetece, pásate
por felicidadenlavida

Un saludo,
Francisco M.

Cari Jiménez dijo...

A mí me parece que la cosa no pinta bien! Bss

Juanito dijo...

Muy bueno...
¡Saludos!

Josefa dijo...

Imprevisible relato. Aun más corto y
bien descrito que los mios.

Una entrada nueva en el blog de Josefa espera tu comentario.
Un beso.

M. dijo...

Me gusta mucho. Te deja pensando en esa contradicción tan humana de guardar el turno en la sala de espera, pudiendo pasar al momento, para abofetear al marido cuando le toca.
Me gusta mucho y me parece que está escrito muy sabiamente.
Un saludo.

Arturo dijo...

Zunilda:
Muy bueno, parece que la bella secretaria ameritaba que le diera por lo menos ese moquete al marido.
Me pareció que veía la escena.
Un gran abrazo.

Carlos de la Parra dijo...

Grande tu transmisión del instante, y nos deja queriendo saber más del caso que tanto la engoriló.

Belkys Pulido dijo...

Bueno, es que las nuevas secretarias deben saber antes que todo, el nombre de la esposa de su jefe. Cansadas de ver la fotico sobre el escritorio, deberían andar más atentas. Bien por la bofetada, a veces, así se les devuelve la razón.

Zunilda Moreno dijo...

Una sonrisa me ha arrancado Belkis. Gracias a ella y a todos mis queridos compañeros por opinar.Un abrazo

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.