Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 10 de diciembre de 2011

Mal de altura


Mamá me tenía prohibido subir a sitios altos. Decía que las alturas las cargaba el diablo. Así que no me quedó más remedio que ser lanzador de cuchillos que, según ella, era más seguro. Sabía bien lo que decía porque, durante una función de sábado, cayó al vacío desde el trapecio después de que sus manos resbalaran como si estuvieran untadas de mantequilla. Papá llevó la pena con discreción y a quien le daba sus condolencias le contestaba con un resignado "son gajes de trapecista". Respuesta muy admirable, creo yo, teniendo en cuenta que era él el que tenía que haber agarrado a mamá después de su triple salto mortal. En el entierro, su estoicismo contrastaba con el llanto a duras penas reprimido del funambulista, que, en breve, por cierto, también sufriría mal de altura.

AUTORA: Mar Horno García

BLOG: Maremotos

Ilustración cogida de la web.


30 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un micro cincelado con una ajustada narratividad, con voz intimista y una carga emocional destacada.

Brillante final que explica la historia, el porqué de las cosas.

Muy en el registro propio de Mar Horno que -como siempre- nos regala un trabajo digno de elogio.

Un saludo,

Sara Lew dijo...

Excelente microrrelato, Mar.
Un abrazo.

Rosa dijo...

Muy bueno Mar. Enhorabuena!!!

Besos desde el aire

Yolanda dijo...

Excelente micro con el inconfundible toque de esta autora tan personal y excelso. Enhorabuena.

Cabopá dijo...

Un relato muy bueno, cumple todas las reglas. Tu sabes Mar siempre estar a la "altura" del bien relatar.
Besicos
¡Enhorabuena por la publicación!

Nicolás Jarque dijo...

Mar, es un relato irónico aunque cuente un suceso trágico. En el circo están cosas pueden suceder, pero contadas parecen de otro mundo. Me gusto el toque que le das.
Un abrazo bien fuerte.

PD: Me alegro verte en El Microrrelatista.

Luisa Hurtado González dijo...

Si es que... tu vida dependa de los demás une mucho (con el funambulista) o hace que estés perdido en manos de tu cornudo marido. Pero, ah, donde las dan las toman y el espectaculo tiene que continuar. A lo mejor por falta de personal, el marido acaba siendo la diana del lanzador de cuchillos. Vete tú a saber.

Miguelángel Flores dijo...

Qué sutil el marido despechado y qué C. Qué sutil tu micro, Mar, y qué bueno.
Ahora, la hija/o también es un poco lerda/o, no?

Patricia Nasello dijo...

Quizá sea el despecho lo que mas rápido nos lleve a la violencia, como tan sutilmente lo has narrado aquí.
Veremos qué sucede cuando el tirador de cuchillos por fin saque sus propias conclusiones...

Beso admirado, Mar

Ximens dijo...

El relato se lee muy bien. Mi problema es que no encuentro las pista o clave que me diga si el padre sufrió el mal de altura porque el hijo cortó el alambre por no haber sujetado a la madre. Otra vez será.

Mar Horno dijo...

Pedro, tu comentario es mejor que el propio micro. Muchísimas gracias Un saludo.

Mar Horno dijo...

Sara muchas gracias.

Rosa, me encanta encontrar tu comentario aquí.

Yolanda, Un beso.

Mar Horno dijo...

Cabopá, tú si que estás siempre a la altura de los comentarios. Un beso.

Nicolás, en el circo todo puede suceder y los hechos más insólitos puedes verse como lo más natural del mundo. Gracias por comentar.

Luisa, como siempre, das en el clavo. El lanzador de cuchillos tiene que mucho que hacer. Un beso.

Mar Horno dijo...

Miguel Angel, el hijo es todavía joven y a lo largo del micro va perdiendo la inocencia hasta que en el entierro, se da cuenta de todo, y predice con toda naturalidad elfuturo del funambulista. Ahora ¿crees que hará algo al respecto?.

Mar Horno dijo...

Patricia, tú, al igual que Luisa, le dais su justo valor al lanzador de cuchillos. Un beso.

Mar Horno dijo...

Ximens, esto es solo para tí.
El padre es trapecista. Deja caer a su mujer desde el trapecio porque descubre que se entendía con el funambulista (el del alambre). El hijo (casi un adolescente todavía) narra la historia como si tal cosa y en el entierro de su madre, cuando ve que el pobre funambulista llora sin consuelo, se da cuenta de todo el pastel y vaticina que su padre también hará morir al funambulista de mal de altura. El caso es ¿hará algo el joven lanzador de cuchillos? En próximos capítulos.
Ximens, ahora espero que lo releas y puedas disfrutarlo. Un saludo.

XAVIER BLANCO dijo...

Mar, me ha encantado tu micro circense, y luego me dices a mí. Creo que no morirá del mal de altura, el hijo lanzará algún cuchillo perdido, lo malo es que el no sabe que su verdadero padre es el mago.
Un abrazo, y sigue con la sequía, ya nos conformamos con leer estos micros.

Elysa dijo...

Muy buen final, Mar, así queda a la vista lo que ha pasado y el motivo de ese mal de altura.

Excelente trabajo

Besitos

Mar Horno dijo...

Xavier, que tus micros de circo me inspiran, aunque ha quisiera yo estar a la altura. ¿Eres adivino? El mago desapareció misteriosamente hace unos meses. Un abrazo.

Mar Horno dijo...

Gracias Elysa. Hay que tener cuidadado con las alturas, y más la de los tacones. Un beso.

Ximens dijo...

Mar, claro sí. Ahora veo mi error, entendí que el padre era el funambulista... hace tanto que no voy al circo, desde que prohibieron a los burros.

Cybrghost dijo...

Buen relato de fieras de circo, me gustó.

carlos de la parra dijo...

Y ni que decir de la cena que le espera al tigre.
Las revelaciones se suceden en progresión.

Anita Dinamita dijo...

Me encanta lo de "son gajes de trapecista". Los celos que malos son...
Abrazos

Mar Horno dijo...

Ximens, lo que me he reído con tu comentario. Si yo te contara la cantidad de veces que tengo que esperar a leer los comentarios de otros para entener o sacarle todo el jugo a un micro, te quedarías con las patas colgando. Un saludo.

Mar Horno dijo...

Cybrghost, muchas gracias. Fieras hay en todos lados pero en el circo más.

Carlos, va a ser una carnicería, te lo digo yo. Un saludo.

Hola Anita, me alegra que te haya gustado. Hay gajes muy peligrosos según en manos de quién. Un beso.

Rocío Romero dijo...

Como llego tan tarde, te voy a hacer un resumen de mi opinión: fantástico, Mar.
Besos

ISIS dijo...

Malo serle infiel, y dejar tu vida en sus manos.

Felices fiestas.

Yunuén Rodríguez dijo...

Amo las historias de circo, y las de despecho.

Mar Horno dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios, Rocío, Isis, Yunuén, son los mejor de contar historias. Un beso.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.