Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 31 de diciembre de 2011

LA MALDICIÓN

Violeta se fue apenas cumplidos los dieciocho, creía  que marchándose  de la casa familiar la maldición que perseguía a las mujeres de la saga no le alcanzaría. Estaba decidida a ganar la partida a ese destino que pendía sobre ellas como un estigma.  Puso primero  tierra de por medio y después agua  cruzando el charco, como sí la sombra que la hostigaba no supiera nadar, pero cada vez que pintaba la ocasión, se sentía seducida sin remedio por aquello que intentaba evitar. La maldición llamó a su puerta disfrazada de tango y la dejó entrar,  se enamoró hasta los tuétanos de un porteño  de  voz profunda y bolsillos vacíos que le quitó las ganas de vivir y lo poco que tenía ahorrado. Volvió a la casa familiar con un niño entre los brazos.  Otro bastardo jugando en el salón bajo el retrato de la abuela que había vuelto a mudar  la sonrisa por ese rictus de disgusto que lucía  cada vez que ese amor, que en su día rechazó,  volvía  despechado a vengarse convirtiendo a sus mujeres en marionetas. 

5 comentarios:

PALABRAS, NUBES Y PIEDRAS dijo...

Me ha gustado mucho.

carlos de la parra dijo...

QUE REALISMO.
Hay quienes ya vienen con el gene de la codependencia.

Yolanda dijo...

Buen micro, muy bien llevado. Felicidades.

Rosa dijo...

Enhorabuena Esparanza, me ha encantado.

Besos desde el aire

A.Torrante dijo...

No ha de ser tan mala la maldición, al menos les permite enamorarse hasta los tuétanos. Hay tantos que pasan por la vida sin sentir algo así. Eso sí, si usara forro o usara algún método anticonceptivo podría evitarse el "regalito". Tal vez esa sea la maldición: la estupidez.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.