Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 25 de septiembre de 2010

Juego de niños

Este dedito, anhelaba libertad y se escapó; este dedito, le ayudó; este otro, lloró lágrimas de sangre; este, se perdió; el otro, solitario, se puso morado, estaba un poco triste. Finalmente el doctor, le explicó a Juanito que los dedos, después de pisar minas, no crecen de nuevo.

Juan Vásquez

12 comentarios:

Juan Vásquez dijo...

Anita Dinamita, gracias por sacarme de un leve bloqueo y ayudar a este cuento.

Elisa dijo...

¡Qué tristeza!

Pese a la desolación, qué bueno es salir de un bloqueo.

carlos de la parra dijo...

Leo un relato acerca de un doctor siendo innecesariamente cruel con el niño, supongo que como elemento de fuerza al remate sorpresa.
Aun siendo cuento tiene un retrato tan realista que me inclina a pensar que debió haberle otorgado aunque sea una esperanza ortopédica.
Pero si te sacó del bloqueo es reafirmativo para seguir produciendo. Bien.

Patricia dijo...

Esperaba un cuento fantástico, sin embargo desemboca en un realismo crudo. Sorprende y angustia. Has sorteado tu bloqueo con éxito Juan

HÉCTOR RIVERO dijo...

Wow, que golpe duro al final...y uno esperaba una esperanza; pero la realidad por más cruel que sea es la realidad. Un abrazo, Juan.

Torcuato dijo...

Ya opiné en tu blog y me reitero en lo que dije allí.
Un abrazo.

Carmela dijo...

Puf, que duro.
Que no estoy yo para estos micros, que me salen lágrimas.
Un biquiño y genial.

Bicefalepena dijo...

Juanito seguro que ya sabe lo duras que son las minas y quien las pone, y quien las manda poner, y quien las fabrica, y quien no las limpia, y las guerras...

El mensaje no es duro, ni siquiera el doctor que lo cuenta, ni el autor que tan bien lo relata.
Lo duro es que pase y que siga pasando.

Me ha gustado Juan, un saludo

Juan Vásquez dijo...

Gracias a todos por sus comentarios, les cuento que para mi también fue duro escribirlo y más sentir que tengo la capacidad y posibilidad de pensar, ver y escuchar ese tipo de cosas, ¿se alcanzan ustedes a imaginar que este relato no tuviera ninguna relación con la realidad y que por el contrario fuese un cuento de ficción (absoluta)?
Ese sería otro cuento

Anita Dinamita dijo...

Gracias Juan, mi relato era tuyo y de todos, una vez escrito ya se sabe. Y sin duda lo que has escrito es una maravilla, dura, impactante, de las que hacen sentir.
Esta visto que los deditos no tienen mucha suerte últimamente :)
Un abrazo conmovido

Maite dijo...

Muy fuerte, Juan, pero no por ello tenemos que volver la cara, tú has hecho una denuncia muy bien escrita. Un abrazo.

Juan Vásquez dijo...

Anita, muchas gracias en serio tu comentario me tranquiliza un poco.

Maite, toda la razón muchas gracias por tu comentario

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.