Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

martes, 17 de agosto de 2010

¡SPLIT!

Había llegado el momento de elegir por última vez y como tanto le había huido a la renuncia, eligió sostener su respiración el mayor tiempo posible, su cara enrojeció, explotó y tuvo sus yo: para conquistar a todas las mujeres; para trabajar y suplir necesidades; para ser y beber; ya todo dispuesto, utilizó su último yo para escribir este microcuento.


Juan Vásquez

3 comentarios:

carlos de la parra dijo...

Estaba atrapado por su vocación.
Pero quienes nutrieron su micro fueron los otros yoes.
Especialmente el de las mujeres, pues aparte de Freudiano es integral a la naturaleza, de ahí origina y no puede escapar su propia escencia.

Juan Vásquez dijo...

Carlos gracias por escribir. yo también creo que todos los yoes deben estar unidos por una conciencia compartida sino serían personas completamenete distintas y así no tiene gracia, Buen Día!

carlos de la parra dijo...

El dilema aquí es que ignoramos nuestra funcionalidad exacta, y así en ésa incertidumbre actuamos y nos desarrollamos, somos un ser plenamente surrealista que dictamos nuestro propio rumbo existencial sin saber siquiera cual es la razón de la existencia.
No hemos aceptado que el caos es el estado natural del universo y absurdamente intentamos ponerle orden.
Es como si alguien estuviése pasando agua de un oceano a otro con una cubeta.
Por éso es bueno en veces desentederse para comprender que no somos indispensables ni para nosotros mismos.
Hay una línea de "Así hablaba Zaratustra",que dice :La fuerza es dejarse llevar por el viento.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.