Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

miércoles, 18 de agosto de 2010

CRISIS.

Martín R.Huerta fué el mejor gerente que tuvo el céntrico hotel en toda su historia.
Al cliente lo que pida.
Igual se levantaba a mitad de la noche y él mismo preparaba una cena a los trasnochados que regresaban del cierre de los bares.
Localizaba productos y servicios confiables a quien los necesitara.
Era el rey de la todología.
No siempre fué así. Todo surgió de un hecho oscuro. Cuando en su pasado se dedicaba a la estafa.
En un apuro económico arregló venderse como esclavo a unos tratantes chinos.
Cuando pasaron por él se había arrepentido del trato y utilizando sus habilidades de enredo les entregó en su lugar a Don Pancrasio Astudillo, el auténtico gerente del hotel a quien suplantó con una carta falsificando la voluntad de poner a Martín R.Huerta en su lugar. Al paso del tiempo y su dedicación, todo mundo terminó aceptándolo.
Hoy se casa con una huesped del hotel. Una millonaria de Nueva York.
La luna de miel será en China. Una vez allá comprará la libertad de Pancrasio Astudillo y le indemnizará.
Ahora que es rico podrá comprar paz para su conciencia.

3 comentarios:

Anonima Mente dijo...

crisis enredada la de Martín. Buen relato.
Un saludo

Anita Dinamita dijo...

No tengo claro que la paz de conciencia se pueda comprar con dinero, pero al menos lo intenta.
Saludos Carlos

carlos de la parra dijo...

Gracias por los comentarios.
Tampoco creo que le fuése posible comprar la paz de la conciencia.
Más bien opino que ya la tenía muy distorsionada.

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.