Daniel Galantz es un fantástico humorista gráfico que los que siguen este blog ya conocerán. Para los que no lo conozcan recomiendo que visitéis su blog GALANTZ.

Pues bien, cual fue mi sorpresa cuando hace unos días abrí mi correo y vi un mensaje suyo en el que me enviaba un bonito diseño para El Microrrelatista. Me gustó mucho y es el que podéis ver en la cabecera de esta página.

¡Gracias Daniel!

sábado, 29 de junio de 2013

Fatalidad

Las fragosas mareas envuelven su cuerpo apenas vestido de vida zarandeándolo impunemente, aprovechando su obligada indulgencia. Cuando ya parece que su destino está escrito, las olas desenfrenadas lo dejan tirado en la orilla. El náufrago entonces despierta escupiendo todas las aguas del mar, inundando así la isla, ahogándose de nuevo.







10 comentarios:

Miguelángel Pegarz dijo...

deja un regusto extraño el relato, pero de un gusto exquisito. Y tú di lo que quieras sobre que no eres poeta, pero la lírica que destilan muchos de tus textos te desmiente, y esos dibujos también. Claro que esto te lo dice alguien que no sabe de esto, así que no te lo creas demasiado.

Amapola Azzul dijo...

Precioso, enhorabuena.

Carlos de la Parra dijo...

Muestra que el tamaño sí importa.
Grandioso.

Volarela dijo...

¡Este texto es excelente!

Enhorabuena :)

Rosa dijo...

Me gusta la circularidad de este micro Sara, donde el final vuelve a ser el principio.

Besos desde el aire

silvia zappia dijo...

era lo que le tenía que ocurrir, su destino.

gran microrrelato ilustrado!

abrazos, un gusto conocerte*

Sara Lew dijo...

Es el destino inexorable...

Gracias por vuestros amables comentarios.

Abrazos.

Andrea Vinci dijo...

ocurrente final. Muy bueno. Me gusta la ilustración. Te dejo el enlace al blog de Punto y Seguido por si quieres participar cuando hagamos el concurso de ilustradores para nuestro próximo libro: http://puntoyseguidoescritores.blogspot.com.es/
Un saludo

Yunuén RP dijo...

Me encanta y me fascina este micro, leí el final muchas veces de tanto que suena a canción de trova. Nomás, tengo que decir, que la frase "aprovechando su obligada indulgencia" me distrajo, hasta me alejó de la imagen y los sonidos del náufrago que habías creado. Saludos.

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

¡Qué buen final!
Saludos...

Decálogo para escribir microcuentos (Robado de la Escuela de escritores)


1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.

2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.

3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.

4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.

5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.

6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.

7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.

8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.

9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.

10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.


Envía tus microrrelatos de no más de 200 palabras a elmicrorrelatista@gmail.com. Se irán publicando los mejores.